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viernes, 25 de marzo de 2016

La tecnología reemplaza puestos de trabajo, pero también los crea

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1882567-la-tecnologia-reemplaza-puestos-de-trabajo-pero-tambien-los-crea


Si miramos atrás en el tiempo, es fácil mencionar puestos de trabajo que ya no existen. Por ejemplo, el aguatero, el encendedor de faroles, el colchonero, entre tantos otros. Es una polémica que existe desde siempre, pero que recupera su vigencia ante el avance de la informática en toda la economía, lo mismo que la discusión sobre si la tecnología elimina trabajos, o si los cambia por otros.

Un estudio reciente de la consultora Deloitte afirma que las máquinas, las computadoras e incluso los robots han creado en los últimos años más empleos en comparación con los que han destruido. Por caso, el estudio menciona que el número de empleos de enfermería aumentó un 909% desde 1992 a la fecha, y aquellos relacionados a la educación se incrementaron un 580%. Otras industrias que se han beneficiado significativamente son: analistas de negocios, especialistas en tecnologías de la información, trabajadores sociales y afines, artistas y gerentes financieros.

Teniendo siempre en cuenta datos de Inglaterra, Ian Stewart, Debapratim De y Alex Cole, los autores de la investigación, manifiestan que los trabajos que requieren una rutina han disminuido porque pueden ser sustituidos fácilmente por la tecnología. Entre ellos se encuentran, teniendo en cuenta la situación en Inglaterra, actividades vinculadas con el calzado y el cuero, tejedores, productores de metal y operadores de procesos de tratamiento, mecanógrafos, secretarias, trabajadores de plantas de energía, granjeros, reguladores de máquinas de metal y operadores. 

Qué pasa en la Argentina
Consultada por LA NACION, Marcela Romero, Gerente Comercial de Talent/Permanent de la compañía especializada en soluciones para el mercado laboral ManpowerGroup Argentina, coincide con el estudio de Deloitte: "Es posible que algunos puestos operativos o repetitivos puedan verse afectados por el avance de la tecnología y la mecanización del trabajo, pero por otro lado vemos en la práctica que cada vez más las empresas requieren perfiles especializados y versátiles, haciendo un gran hincapié en las habilidades blandas, es decir, a la capacidad de liderazgo, de adaptarse a nuevas situaciones, de improvisar y de empatizar con los demás, entre otras". Además, señala que el avance de la tecnología también crea nuevas oportunidades de empleo en los campos de desarrollo para los perfiles más técnicos, como aquellos de la rama de sistemas o ingeniería.

Los Grobo Agropecuaria es una de las firmas agroindustriales más importantes del país. Con 940 empleados y una facturación de 704 millones de dólares (2014), produce varios tipos de granos en distintos puntos de la Argentina, y llevan varios años implementando soluciones tecnológicas de punta, incluyendo algunas vinculadas con la Internet de las Cosas. "Contamos con dispositivos móviles que utilizan los empleados para tomar datos sobre las características del suelo y los envían en tiempo real a los software de gestión. Así, ya no necesitamos que una persona recoja tales datos y luego los cargue manualmente en la oficina. Además, tenemos sembradoras, cosechadoras y otras maquinarias con piloto automático, que se mueven a través de un GPS de altísima precisión, o sea que ya no necesitamos contratar choferes. De todos modos este tipo de soluciones no impacta en la cantidad de empleados, pero sí en sus perfiles: ahora necesitamos menos conductores, pero más personas calificadas para analizar los grandes volúmenes de datos que generan los sensores que captan muchísima información sobre el estado del suelo, la calidad de la semilla y el estado de las máquinas, entre otros. En síntesis, la cantidad de empleados es la misma", explica el Ing. Agr. Emanuel Bodega Duckwitz, Gerente de Producción de la organización. En la empresa, todos conocen las palabras del fundador del Grupo, Adolfo Grobocopatel, de 77 años: "Cuando yo empecé, éramos 10 en el campo y 3 en la oficina, ahora somos 3 en el campo y 10 en la oficina", no sólo en alusión a la incorporación tecnológica sino también a cómo se complejizó el negocio agrícola y cómo se profesionalizó el sector". 

De cara al futuro
Según la 10ma. Encuesta de Escasez de Talento de Manpower, que explora el impacto de la Escasez de Talento en el mercado laboral y cómo responden los empleadores a los retos provocados por la falta de talento disponible, el 37% de los empleadores en la Argentina manifestó problemas para cubrir puestos. Los más difíciles de cubrir son, por cuarto año consecutivo, Técnicos, Ingenieros y Oficios Manuales Calificados, seguidos por Gerentes de Ventas, Choferes, Asistentes Administrativos & Personal de Oficina, Personal de IT, Obreros, Gerentes/ Ejecutivos y Personal de Ventas. A pesar de que año a año se registran algunos cambios en las carreras más demandadas, la mayoría de los empleadores sondeados, tanto a nivel local como global, manifiesta su dificultad para conseguir los perfiles de Técnicos, Ingenieros y Oficios Manuales Calificados, por lo cual se espera que esta tendencia se mantenga durante los próximos años.

Al respecto, Romero indica que tanto los empleadores como los candidatos entienden cada vez más la importancia de contar con una formación constante. "De cara al futuro, la tecnología mostrará avances cada vez más importantes que influirán en el mercado laboral que demandará perfiles cada vez más especializados. Sin embargo, y lejos de verlo como una amenaza a los puestos de trabajo, esta situación representa una oportunidad de encontrar nuevos nichos de empleo que al día de hoy no existen o están recién comenzando a desarrollarse", explica.

Los investigadores de Deloitte admiten que no pueden predecir qué nuevos empleos surgirán en el futuro, pero es probable que muchos de ellos estén relacionados con la interacción social y la creatividad. En tanto, según una investigación de la Universidad de Oxford realizada en 2013, el 47% de los empleos actuales en los Estados Unidos será reemplazado por computadoras, software o robots en los próximos 10 a 20 años.

A todo esto, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos indica que los puestos de trabajos que más crecerán de aquí al 2025 estarán relacionados con la tecnología y los cuidados médicos. "Además, se crearán nuevas profesionales vinculadas a las ciencias ambientales, la biotecnología, la biomedicina y la mecatrónica, que tiene que ver con la automatización de procesos industriales para hacer más sencillas las actividades a través de software".

A 10 años del escenario previsto por el organismo estadounidense, ¿qué se puede hacer desde ahora? "Los jóvenes deberían buscar oportunidades de trabajo previo a graduarse, ya que esto les otorga una excelente base de conocimiento sobre el mundo laboral. A su vez, permite potenciar las habilidades blandas, como ser la capacidad de relacionarse con otros y trabajar en equipo. Mostrar buena predisposición ante las tareas asignadas y demostrar el compromiso frente a ellas, también resulta un factor fundamental", dice Romero, y concluye: "Actualmente los puestos más demandados por los clientes de Manpower Argentina son Técnicos, Operarios Calificados, Contadores, Personal de Ventas e Ingenieros".

Ver más en: http://www.lanacion.com.ar/1882567-la-tecnologia-reemplaza-puestos-de-trabajo-pero-tambien-los-crea

viernes, 18 de marzo de 2016

El 65% de los niños trabajará en empleos que aún no existen

Fuente: http://www.infobae.com/2016/03/18/1797961-el-65-los-ninos-trabajara-empleos-que-aun-no-existen


Los mayores de 30 años pueden retrotraerse en el tiempo y recordar los primeros años de la escuela primaria y pensar cuáles eran las profesiones de sus sueños en esos tiempos: astronauta, bombero, médico, policía. Oficios clásicos. Sin embargo, en apenas un par de décadas el escenario cambió por completo. La era digital y los enormes avances de la tecnología trazaron una bisagra en el mercado laboral y permitieron creer que más de la mitad de los niños de entre 6 y 9 años de hoy en día trabajarán en empleos que todavía no existen.

Un informe de la consultora argentina Scoop Consulting determinó que el 65% que empezaron la escuela primaria en las últimas semanas dedicarán su carrera profesional a puestos de trabajo inexistentes en la actualidad.

"Si pensamos un poco, buena parte del empleo de hoy en día sería el equivalente a no estar trabajando para la mirada de nuestros padres y nuestros abuelos. Ellos tienen una concepción un poco más industrialista. Seguramente, cosas que hoy nosotros consideramos un juego, será un trabajo de acá a cinco años", explicó Gustavo Guaragna, el CEO de Snoop Consulting.


Las cifras surgen de una realidad ineludible: la tecnología y la informática son las áreas de mayor crecimiento y, por ende, las demandas laborales son cada vez mayores. Ante ese panorama, resulta clave en las instituciones educativas poder adaptarse a los nuevos requerimientos de los niños y aprender a modificar los programas escolares.

"Tanto para los padres como para los centros de educación nos resulta difícil poder dar ese paso. A veces cuesta aceptar que los hijos tienen otra manera de ver el mundo y que sus ambiciones son muy diferentes a las que teníamos nosotros a esa misma edad. Algunos adultos nos atrincheramos en una rigidez académica como si, de otra manera, ellos no fueran a aprender nada. Hay que escucharlos y acompañarlos en sus decisiones", detalló a Infobae Mirta Belonsky, licenciada en Ciencias de la Educación.

La capacidad de adaptación de las escuelas primarias y secundarias y las universidades será clave para el desarrollo de ese campo tan requerido por los más jóvenes. "Uno de los principales objetivos es formar personas que se interesen en las tecnologías y el desarrollo de conocimiento en distintos niveles, que puede ser tanto la universidad como las carreras de pregrado, las secundarias y las tecnicaturas", añadió Guaragna.

La presencia de la tecnología también genera cierta alarma respecto a la población laboral del futuro. Los enormes avances tecnológicos profundizarán la tendencia de que cada vez más máquinas podrán realizar el trabajo de humanos. Ese fue uno de los ejes del llamado "Reporte del futuro de los empleos" presentado en el Foro Económico Mundial de Davos: se estima que en los próximos cinco años, los progresos tecnológicos puedan crear 2 millones de nuevos empleos, pero también podrían eliminar 7,1 millones de puestos de trabajo en todo el mundo.

Durante enero, se llevó a cabo en Madrid la "Feria del Empleo en la Era Digital", donde el "Observatorio para el empleo en la Era Digital" presentó cifras similares a las manejadas por Scoop: el 80% de los jóvenes de entre 20 y 30 años encontrarán trabajo relacionado al entorno digital en profesiones que todavía no existen.

La nueva realidad implica que, incluso, el cambio deba desarrollarse en los métodos de búsqueda de nuevos empleados y en los mecanismo de contratación de futuras estrellas. Hoy en día, la actividad en las redes sociales debe tomarse como una de las principales referencias a la hora de descubrir talentos.

Según los datos recogidos en el estudio del Observatorio, algunas de las profesiones más demandadas de la era digital en la actualidad eran inexistentes hace unos pocos años: experto en Big Data, director de marketing digital, experto y gestor de riesgos digitales, experto en innovación digital o científico de datos.

Ver más en: http://www.infobae.com/2016/03/18/1797961-el-65-los-ninos-trabajara-empleos-que-aun-no-existen

lunes, 8 de febrero de 2016

Los árboles también tienen sus propias redes sociales

Fuente: http://www.nytimes.com/es/2016/02/05/los-arboles-tambien-tienen-sus-propias-redes-sociales/?action=click&contentCollection=undefined&region=rank&module=package&version=highlights&contentPlacement=3&pgtype=collection

HÜMMEL, Alemania — En la profunda quietud de un bosque invernal, el sonido de los pasos sobre la alfombra de hojarasca se desvanecía. Peter Wohlleben había encontrado lo que estaba buscando: un par de hayas altísimas. “Estos árboles son amigos”, dijo, estirando el cuello para mirar la oscura copa desnuda de los árboles, contrastada con el cielo gris. “¿Ves cómo las ramas gruesas apuntan hacia lados opuestos? Es para no bloquearle la luz a su compañero”.

Antes de dirigirnos hacia una haya anciana para mostrarme cómo los árboles, al igual que las personas, se llenan de arrugas al envejecer, añadió: “algunas veces las raíces de parejas de árboles como estos están tan interconectadas entre sí que, al morir uno, el otro también lo hace”.

Wohlleben, de 51 años, es un guardabosques experimentado que, con su imponente figura y uniforme gris oscuro, se mimetiza con las hayas de tronco grueso en los bosques que cuida. Que además se ha convertido en una sensación literaria en Alemania, donde el bosque siempre ha tenido un lugar muy importante en la conciencia cultural, al formar parte de los cuentos de hadas, la filosofía del siglo XX, la ideología nazi y el nacimiento del movimiento ambiental moderno.

De acuerdo con Wohlleben, su amor por el bosque se remonta a su tierna infancia, época en la que criaba arañas y tortugas. En la adolescencia, sus maestros auguraron que el futuro ecológico del mundo era precario y él decidió que su misión sería ayudar. 

Tras la publicación en mayo de su libro, un sorpresivo éxito de ventas titulado “The Hidden Life of Trees: What They Feel, How They Communicate — Discoveries From a Secret World”, Wohlleben situó el bosque en el centro de atención y ha pasado más tiempo en el rastro de los medios que entre la variedad forestal. Ha contribuido a la reinvención popular de los árboles que la sociedad contemporánea tiende a ver como “robots orgánicos” diseñados para producir oxígeno y madera.
 


 Wohlleben formula su investigación y observaciones científicas en términos sumamente antropomórficos; su estilo directo, que ha fascinado a lectores, oyentes y televidentes por igual, transmite un mensaje bien conocido por los biólogos: los árboles en un bosque son entes sociales. Pueden contar, aprender y recordar; cuidan de sus vecinos enfermos; se alertan mediante señales eléctricas a través de una red de hongos conocida como la “Wood Wide Web” (la Red Forestal Mundial) y, por motivos que desconocemos, mantienen vivos durante siglos los viejos tocones de compañeros talados, alimentándolos con una solución azucarada a través de sus raíces.

“Gracias a su libro, mi percepción del bosque cambió para siempre”, dijo en un correo electrónico Markus Lanz, conductor de un programa de entrevistas. “Pienso en ello cada vez que camino por un bosque”.

Aunque se muestran impresionados por la capacidad que tiene Wohlleben de capturar la atención del público, algunos biólogos alemanes cuestionan el uso de palabras como “hablar” en lugar del término más estandarizado “comunicarse”, para describir qué sucede entre los árboles del bosque.

Pero justamente esa es la idea, dice Wohlleben, quien invita a los lectores a imaginarse lo que podría sentir un árbol cuando su corteza llora (“¡Ay!”). “Uso un lenguaje muy humano. El lenguaje científico elimina toda emoción y la gente deja de entenderlo. Cuando digo: ‘Los árboles amamantan a sus hijos’, todos sabemos de inmediato a qué me refiero”.

“Hidden Life”, que se mantiene en el primer lugar de ventas en la lista Spiegel de libros de ensayo o divulgación, ha vendido 320.000 copias y se han adquirido sus derechos de traducción en 19 países (el sello editorial Greystone Books de Canadá publicará en septiembre una versión en inglés). “Es uno de los mayores éxitos del año”, expresó el crítico literario alemán Denis Scheck, que alabó el humilde estilo narrativo y la capacidad del libro para despertar en sus lectores una intensa e infantil curiosidad por los engranajes del mundo.

La popularidad de “The Hidden Life of Trees”, añadió Scheck, dice más de la vida moderna que de Alemania. La gente que pasa la mayor parte de su tiempo frente a la computadora quiere leer sobre la naturaleza. “Los alemanes tienen fama por su relación especial con el bosque, pero es más bien un cliché. Sí, están Hansel y Gretel, y, claro, si tu matrimonio no funciona, te vas a dar un paseo al bosque. Pero no creo que los alemanes amen el bosque más que los suecos, noruegos o finlandeses”.

De acuerdo con Wohlleben, su amor por el bosque se remonta a su tierna infancia. Al crecer en los 60 y 70 en Bonn, entonces capital de la República Federal Alemana, criaba arañas y tortugas, y le gustaba jugar al aire libre más que a cualquiera de sus tres hermanos. En la adolescencia, una generación de maestros jóvenes y de izquierda auguró que el futuro ecológico del mundo era precario, y él decidió que su misión sería ayudar.

Estudió silvicultura y comenzó a trabajar para la administración del patrimonio forestal en Renania-Palatinado en 1987. Posteriormente, como joven guardabosques a cargo de una floresta de unas 1214 hectáreas en la región de Eifel, aproximadamente a una hora de Colonia, taló árboles viejos y roció troncos con insecticida. Pero no se sentía bien haciéndolo: “Pensaba: ‘¿Qué estoy haciendo? Estoy arruinándolo todo’”.

Al investigar sobre el comportamiento de los árboles —tema del que aprendió poco en la escuela de silvicultura— descubrió que, en la naturaleza, los árboles operan más como seres comunitarios que como individuos. Trabajan juntos en redes y comparten los recursos, para aumentar así su resistencia.

En los bosques cultivados que integran la mayoría de las florestas alemanas, la separación artificial de los árboles garantiza que estos reciban más luz solar y crezcan con mayor rapidez. Pero, según los naturalistas, dejar demasiado espacio entre los árboles puede desconectarlos de sus redes, lo que obstaculiza algunos de sus mecanismos de resiliencia innatos.

Lleno de curiosidad, Wohlleben comenzó a investigar metodologías alternas a la silvicultura. Quedó impresionado tras visitar bosques privados en Suiza y Alemania. “Había árboles realmente antiguos y gruesos”, comentó. “Tratan a sus bosques con mucho más amor, y la madera que producen es incluso más valiosa. En un bosque decían que, para comprar un auto, cortaban dos árboles. Para nosotros, en aquella época, dos árboles servían para comprar una pizza”.

A su regreso a Eifel en 2002, Wohlleben destinó una sección del bosque como “cementerio”, para que la gente pudiera enterrar las cenizas de sus seres queridos a los pies de árboles de 200 años de edad y colocaran una placa con el nombre de la persona, para así recabar dinero sin talar los árboles. El proyecto fue redituable. Pero, según Wohlleben, sus jefes no estaban contentos con sus actividades poco ortodoxas. Quería ir más lejos. Por ejemplo, quería sustituir con caballos la maquinaria pesada de tala, que daña el suelo boscoso, pero le negaron el permiso.

Tras una década de lucha con sus jefes, decidió renunciar. “Lo consulté con mi familia primero”, dijo Wohlleben, casado y con dos hijos. Pensó que aquello significaba renunciar a la firme seguridad del trabajo como servidor público en Alemania: “Solo pensé que no podía seguir haciendo eso el resto de mi vida”.

La familia planeó emigrar a Suecia, pero resultó que Wohlleben había logrado convencer al municipio, propietario del bosque.

De tal modo que, hace 10 años, la municipalidad decidió correr el riesgo. Dio por terminado su contrato con la administración estatal del patrimonio forestal y contrató a Wohlleben directamente. Él llevó caballos, eliminó los insecticidas y comenzó a experimentar dejando que los bosques crecieran de manera más natural. En dos años, el bosque pasó de las pérdidas a las ganancias, en parte gracias a la eliminación de maquinaria cara y químicos.

A pesar de sus éxitos, en 2009 Wohlleben comenzó a tener ataques de pánico. “Pensaba todo el tiempo: ‘¡No! Solo tienes 20 años y todavía tienes que lograr esto, lo otro y aquello’”. Comenzó a ir a terapia para tratar el cansancio y la depresión. Eso le ayudó. “Aprendí a ser feliz con lo que he hecho hasta ahora”, comenta. “Con un bosque, tienes que pensar en términos de 200 o 300 años. Aprendí a aceptar que no puedo hacerlo todo. Nadie puede”, agregó.

Quería escribir “The Hidden Life of Trees” para mostrarle al público general lo maravillosos que eran los árboles.

Nos detenemos ante un árbol que creció recto y luego adoptó la forma de un signo de interrogación. Este árbol le recuerda a Wohlleben que gran parte de lo que ha aprendido se lo debe a la perspectiva inexperta de los visitantes a los que guiaba por el bosque hace años.

“Para un guardabosques, este árbol es feo porque está torcido, lo cual quiere decir que no se puede obtener mucho por su madera”, dice. “En las caminatas por el bosque, me sorprendió mucho cuando la gente decía que un árbol como este era hermoso. Decían: ‘Mi vida no siempre ha ido en línea recta tampoco’. Y así comencé a ver las cosas con nuevos ojos”.

Ver más en: http://www.nytimes.com/es/2016/02/05/los-arboles-tambien-tienen-sus-propias-redes-sociales/?action=click&contentCollection=undefined&region=rank&module=package&version=highlights&contentPlacement=3&pgtype=collection

lunes, 14 de diciembre de 2015

Los trabajos mejor pagos devorarán la vida de los empleados

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1853954-los-trabajos-mejor-pagos-devoraran-la-vida-de-los-empleados

Para tener una visión del futuro del trabajo, especialmente en los puestos con sueldos elevados, basta mirar las compañías financieras y de alta tecnología. Algunas de las más grandes ofrecen salarios altos combinados con comidas gratis en el trabajo, transporte sin costo en ómnibus de lujo y extras tales como servicio de tintorería que pasan a buscar la ropa por su lugar de trabajo y se la devuelven en el mismo lugar. Esto puede parecer el fruto de beneficencia corporativa. En realidad, junto el correo electrónico y otras tecnologías digitales, estas propuestas apuntan a maximizar la eficiencia y el tiempo dedicado al trabajo, lo que permite que los empleados trabajen la mayor cantidad de horas posibles sin tener que tomarse tiempo para comer o hacer otras cosas.

Si bien esto se ve actualmente como una anomalía, las tendencias económicas imperantes obligarán a otras compañías a adoptar modelos similares: un futuro de alta paga combinada con muchas horas de trabajo.

Investigaciones muestran que las horas trabajadas se redujeron a partir de la Gran Depresión pero empezaron a aumentar nuevamente en la década de 1970. El incremento de las horas trabajadas que comenzó entonces se concentraba inicialmente entre los hombres de salarios elevados y alta calificación.

Mientras que hace 30 años los trabajadores mejor pagos en EE.UU. eran mucho menos proclives a trabajar muchas horas que los trabajadores de bajos sueldos, para 2006 la relación se había invertido: los que reciben mejor paga son dos veces más proclives a trabajar muchas horas que los que cobran poco.

Hoy tanta gente trabaja en "horarios enloquecidos" que las revistas publican guías para saber manejarse. "Hoy la tecnología significa que todos estamos disponibles las 24 horas del día los siete días de la semana", le dijo David Solomon, cojefe global del banco de inversión Goldman Sachs a The New Yorker el año pasado. "No hay límites, no hay descanso". 

Horarios extendidos
¿Por qué querrán las empresas extender las horas de trabajo? Tiene que ver con aumentar las ganancias. La mayoría de los trabajadores solo piensa en lo que se lleva a casa cuando analiza cuánto le cuesta a la compañía. Sin embargo, el salario del trabajador es sólo una parte del costo total del empleado. Los beneficios, la capacitación y el espacio físico que se necesita para dar cabida a cada trabajador representan un gran porcentaje del costo total.
Un ejemplo de los costos de los beneficios es la seguridad social, el sistema de pensión estatal de EE.UU. Casi todos los trabajadores pagan un impuesto a la seguridad social. Pero en realidad el empleado sólo paga la mitad del impuesto a la seguridad social; la otra mitad la paga el empleador. Si una compañía paga a dos personas para que trabajen 40 horas semanales cada uno con una paga de US$ 125.000 al año, la compañía debe al estado un poco más de US$ 7300 por cada persona.

Sin embargo el impuesto para la seguridad social sólo se cobra a ingresos de hasta US$ 118.500 anuales. Los ingresos por encima de este nivel no pagan impuesto a la seguridad social. Si una compañía fuera a combinar dos puestos de trabajo y lograra que una sola persona trabajara 80 horas a la semana por US$ 250.00 al año, ahorraría alrededor de US$ 7300 en impuestos para la seguridad social. Contratar a una persona para un empleo de muchas horas con salario elevado permite a la compañía ganar más.

Las compañías además ahorran en sus costos con otras elementos a la hora de contratar una persona con sueldo muy elevado, comparado con dos personas.

Para los trabajadores capacitados casi todas las compañías ofrecen servicios de salud, de dentista y otros beneficios como seguro de vida. Los planes familiares de salud de primera cuestan más de US$ 27.500 anuales por empleado. Por cada dos puestos que se combinan la compañía aumenta sus ganancias por el equivalente de lo que hubiera gastado en salud, dentista y seguro de vida para un empleado.

El espacio también es un costo elevado para muchas compañías, especialmente aquellas ubicadas en las áreas urbanas importantes o en ubicaciones deseables en Sillicon Valley. 

El espacio para oficinas clase A cuesta US$ 100 por pie cuadrado en la zona media de New York, US$ 60 el pie cuadrado en Boston y US$ 58 el pie cuadrado en San Francisco.
Un cubículo estándar de 75 pies cuadrados le cuesta a una compañía entre US$ 4350 y US$ 7500 en estas tres ciudades aún antes de que se hagan las particiones. Al combinar puestos de trabajo y aumentar las horas para cada empleado, las compañías pueden reducir el número de cubículos y ahorrar dinero en espacio alquilado. La reducción del número de cubículos también reduce la necesidad de computadoras, teléfonos, sillas, archivos y otros equipos adicionales. 

Sueldos elevados
Es simple explicar por qué habrá puestos de trabajo con horarios más prolongados en el futuro. ¿Pero por qué se verán las empresas obligadas a pagar salarios muy altos? Parte del motivo es que con el paso del tiempo el trabajo se vuelve más especializado.

La época del generalista que hace todo tipo de trabajo pasó hace mucho. Capacitarse para muchas tareas lleva muchos meses o. directamente, años. A veces los trabajadores pagan esta capacitación. Por ejemplo, los trabajadores a menudo obtienen títulos especializados universitarios o pagan de su bolsillo para obtener capacitación avanzada. A veces la compañía hace la capacitación. Como sea, debido a la creciente complejidad del trabajo, las compañías dedican cada vez más tiempo a la capacitación o a buscar el candidato adecuado para manejar este nuevo mundo híper especializado.

Cuando una compañía ha invertido mucho esfuerzo en capacitar un trabajador o mucho tiempo en encontrar un trabajador con las capacidades adecuadas, a menudo no quiere perderlo. Una manera simple de evitar la rotación del personal en el trabajo es asegurarse de que se le pague más que lo que ofrecen otras compañías. Si una compañía siempre paga más que la competencia, no hay razón monetaria para que sus empleados cambien de compañía.

La paga es el soborno que las compañías usan para mantener motivados a los trabajadores y lograr que aparezcan todos los días. Al volverse más especializado el mundo, las compañías que necesiten ese trabajo especializado seguirán elevando ese soborno para conservar a sus trabajadores. 

Impacto en la gente
¿Cuál será el efecto en la gente de esta tendencia a horarios más prolongados y paga más elevada? Las investigaciones han identificados problemas como menos tiempo para dormir, mayor tensión, menos felicidad, productividad más baja, peor salud y mayores posibilidades de sufrir lesiones al expandirse el día laboral, implicancias que pueden ser peligrosas en cualquier empleo, sea o no especializado.

Un estudio reciente mostró que los trabajadores de más bajos ingresos con dos empleos son los que menos duermen. Pero Daniel Hamermesh, profesor de economía de la Universidad de Texas en Austin y la Royal Holloway University de Londres, analizó los datos más recientes de uso del tiempo y descubrió que la gente de más altos ingresos duerme menos que los pobres. (Teoriza por qué parece tan fuerte la relación entre ingresos y sueño: cuanto más puede ganar, más sentido tiene sacrificar horas de sueño para trabajar).

Con altos salarios, los trabajadores demasiado cansados pueden mitigar ese problema en parte contratando trabajadores de bajos salarios en situación de empleo precario para limpiar sus hogares, cocinar su comida y hacer sus tareas del hogar. Pero el impacto va en detrimento de la vida familiar y la amistad porque el dinero no compra amor.

Hace cien años los activistas sindicales hacían campaña por una idea radical: la semana laboral de 40 horas. Ahora vamos en dirección opuesta. Algunos trabajadores ahora tienen horarios de 80 o 100 horas semanales a cambio de una elevada paga como un modo de "pagar sus deudas" y lograr un alto cargo en una compañía financiera o un estudio de abogado, hasta que logren trepar lo suficiente como para tener tiempo de descanso.

En el futuro los trabajadores bien pagos seguirán con estos horarios tremendos en la medida que las compañías busquen reducir costos combinando puestos de trabajo. En ese punto los "muertos que caminan" no serán sólo una fantasía televisiva sobre zombis sino un término aún más apropiado para describir trabajadores con alta paga pero privados de sueño.

Ver más en: http://www.lanacion.com.ar/1853954-los-trabajos-mejor-pagos-devoraran-la-vida-de-los-empleados

domingo, 8 de noviembre de 2015

Cómo logró Noruega salvar sus bosques cuando estaban a punto de desaparecer

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151104_vert_earth_finde_bosques_noruega_yv

 Bosque noruego

La historia de Knut Ole Viken está ligada al bosque. Cuando era niño, pasaba los veranos con su padre en remotos bosques cercanos al Círculo Ártico.

Allí, medían el crecimiento de los árboles, la base de la naturaleza salvaje de Noruega.
27 años después, Viken lleva suficiente tiempo trabajando en el bosque como para notar un cambio.

Al contrario de lo que ha pasado en muchos otros bosques, éste ha sido positivo.
Noruega estuvo una vez a punto de perder casi todos sus bosques. Tras siglos de talas, el país había consumido gran parte de sus recursos naturales, antes enormes.

Pero todo esto ha cambiado. Hoy, Noruega tiene el triple de madera en los bosques que la que tenía hace 100 años.

La tala anual solo supone la mitad de la madera que crece cada año, así que los bosques están creciendo.

Este crecimiento es suficiente para limpiar un 60% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero.

 A fuerza de madera
"En el siglo XIX, había mucha explotación forestal. Exportábamos gran cantidad de madera a Europa desde nuestra costa oeste", dice Viken.

"A nivel local, los granjeros utilizaban la madera para calentar las casas y el pastoreo de los animales impedía que los bosques se recuperaran. Esto significa que, cuando se cortaban árboles, no había ningún plan para plantar o regenerar".

A finales del siglo XIX, el gobierno se dio cuenta de que no iban a quedar árboles.
Decidió entonces hacer algo bastante radical: empezar a medir el bosque.

En 1919, el gobierno noruego puso en marcha un ambicioso plan. Noruega se convertiría así en el primer país del mundo en evaluar el estado de sus bosques.

Mientras que otros países europeos habían medido algunas áreas, el inventario nacional noruego implicaba que el gobierno podría utilizar esta información para evaluar la trayectoria a largo plazo de sus bosques y tomar medidas al respecto.

Podrían hacer una estimación de qué áreas estaban más sanas, cuáles estaban creciendo más rápido, cuánto se podía explotar de forma sostenible, y qué aspectos del bosque deberían preservarse como hábitat de especies en peligro. 

Un trabajo difícil  
Viken forma parte de esta evaluación a largo plazo. Se hace desde hace casi un siglo y ahora la lleva el Instituto de Investigación Bioeconómica de Noruega.

Cada año, 25 trabajadores forestales toman medidas en un quinto de las parcelas monitoreadas en el largo plazo, a lo largo de todo el país.

Tras cinco años, la investigación se completa y el programa vuelve a empezar, volviendo a medir los mismos lugares. Cada ciclo de 5 años se toman medidas en 15.000 lugares. No es tan fácil. "A veces hay una lucha real para llegar al terreno", dice Viken.

"Puede haber mucha nieve y viento, estar muy húmedo y frío. Muchos días solo podemos alcanzar un sitio a la vez".

 Bosque en Noruega

Pero hay gente que también cuestiona el programa.

Por ejemplo, algunos visitantes critican que los árboles bloquean la vista de las majestuosas montañas y fiordos por los que es famosa Noruega.

Otros apuntan que, mientras que ahora hay más madera que antes en el país, no queda mucho bosque salvaje.

Solo alrededor del 4% del bosque está protegido como reservas naturales y parques nacionales. El resto se maneja con objetivos económicos, sobre todo la cosecha de madera sostenible, y acabará siendo cortado en algún momento.

Cuando se corta el bosque, se reemplaza a menudo a través de programas controlados de reforestación.

Cuando la industria replanta el bosque, lo que crece suele ser un grupo de árboles menos diverso que los que había antes.

Así que aunque hay más madera en estos bosques manejados, hay con frecuencia menos biodiversidad, y estas áreas nuevas no parecen espacios salvajes. 

Cambio climático individualizado
En las últimas décadas, el gobierno ha revisado su enfoque. En especial, se pone más atención en preservar la biodiversidad, por ejemplo en áreas que tienen especies raras y en peligro.

Las nuevas prácticas también incluyen medir la cantidad de madera muerta en el suelo del bosque, ya que es un hábitat vital para los insectos en peligro.

Esto puede ser una buena noticia. Pero los bosques noruegos se enfrentan ahora a un reto sin precedentes: el cambio climático propiciado por el hombre.

Los bosques del norte de Escandinavia, Canadá y Rusia son algunas de las zonas que más se están calentando de la Tierra. No está claro cómo los árboles van a lidiar con un clima más templado, y el gobierno quiere averiguarlo.

"Si realmente queremos entender cómo las cosas van a responder en el futuro, la mejor manera es entender cómo han respondido en el pasado", dice Chelsea Chisholm, del Centro de Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Pero todos los árboles responden de maneras diferentes. "El cambio climático no está pasando a nivel de las especies, está pasando a nivel del árbol individual", dice Chisholm. "La capacidad de un árbol determinado de responder a los cambios en la temperatura y la precipitación a lo largo de su vida está en su ADN".

Cada árbol tiene su conjunto único de genes, que ayuda a determinar trazos como la altura y el tamaño y forma de sus hojas.

Estos trazos también se ven afectados por el ambiente del árbol y su historia vital, de igual forma que una persona puede tener un gen que permite que sea muy alto pero acaba siendo bajito si no come mucho de niño.

Chisholm y sus colegas están recogiendo datos genéticos y atributos de los árboles y luego combinando esos datos con la historia vital de los mismos, que en muchos casos se lleva documentando casi 100 años.

Entendiendo cómo estos árboles han respondido al cambio climático que ya ha tenido lugar en el último siglo, esperan predecir cómo responderán a los cambios todavía mayores del próximo.

Los humanos dependen de los bosques por muchas razones: proporcionan energía para calentar nuestras casas y productos que proporcionan seguridad económica y hay lugares en los que podemos disfrutar de la naturaleza.

Noruega ha logrado salvar sus bosques del colapso, pero resulta que esta era solo la mitad de la batalla. El próximo reto es prepararse para un futuro más caliente.

Ver más en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151104_vert_earth_finde_bosques_noruega_yv

lunes, 2 de noviembre de 2015

Yiwu, la ciudad china donde todo el año es Navidad

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/12/141223_economia_china_navidad_fabrica_ms

Olvídense de Laponia. El verdadero hogar de la Navidad es una ciudad extraña y desconocida de China llamada Yiwu, que es el epicentro global de los adornos festivos y los regalos de plástico. 

El escritor y viajero Tim Maughan la visitó y le contó a la BBC su increíble experiencia.

Adornos navideños  Estoy a unas pocas horas de Shanghái y no he visto la luz del día durante tres horas. Estoy desorientado sin remedio. He tratado de salir de este lugar, pero es como estar en un inmenso laberinto de corredores y locales idénticos. Me rodean árboles de Navidad artificiales, bolas, nieve falsa, gorros de fieltro de Santa Claus y renos iluminados con luces LED. Todo lo que escucho es música alusiva.

Es mi peor pesadilla navideña.

Me encuentro en el sector dedicado a la Navidad del Mercado Internacional de Comercio de Yiwu, unos 300 kilómetros al sur de Shanghái.

Según la agencia de noticias oficial Xinhua, más del 60% de los adornos de Navidad del mundo se fabrican en Yiwu. Y buena parte de la producción se vende en este inmenso mercado mayorista.

Por lo visto, las fiestas son Made in Yiwu (hechas en Yiwu).

Titánico

Me cuesta mucho describir la escala de este mercado. Pero puedo empezar con algunas estadísticas: actualmente abarca un área de cuatro millones de metros cuadrados y tiene nada menos que 62.000 puestos. Recibe la increíble cifra de 40.000 visitantes por día, 5.000 de los cuales son compradores extranjeros.

Sin embargo, los números no bastan para entender cómo es este complejo.

Para apreciar su tamaño hay que recorrer este sitio que se parece a un enorme centro comercial en decadencia, ir a sus entrañas.

El complejo está dividido en cinco distritos. En el número 1, por ejemplo, a ambos lados de un corredor hay negocios que exhiben bolígrafos y lápices. Cuando doy la vuelta a la esquina, más bolígrafos y lápices. Y luego de caminar 15 minutos sigo viendo lo mismo. Invariablemente.

Finalmente llego a una escalera mecánica rota para subir al próximo nivel. Los artículos de librería dan paso a incontables locales que venden estuches para gafas.

El siguiente piso es un distrito entero dedicado a flores artificiales. La persona que organizó mi visita, Liam Young, me dice que recientemente trajo a varios estudiantes que querían conocer los cinco niveles, cada uno de ellos, y que después de ocho horas desistieron. Era imposible.

Al por mayor
Pero no sólo el tamaño es lo que diferencia al mercado de Yiwu de cualquier otro centro comercial. Para empezar, uno no puede comprar cualquier cosa aquí, al menos en el sentido tradicional del consumo.
En Yiwu se vende casi exclusivamente al por mayor. Cada uno de los 62.000 puestos, todos cubículos de 2,5 por 2,5 metros exactamente iguales, es un escaparate para las compañías o fábricas.

Este mercado es, más que un centro comercial, una gran feria para intermediarios: aquellos que se dedican a vender a los negocios al por menor y que llegan desde el resto de China y del mundo para negociar el envío de grandes contenedores con productos que luego llenarán las estanterías de los comercios en nuestras ciudades o pueblos.

Ante la escala de lo que veo, resulta difícil comprender que el auge del mercado de Yiwu es cosa del pasado. La mayor parte de sus transacciones ahora se realizan por internet, a través de sitios como Alibaba y Made In China.

Sin embargo, el lugar sigue siendo la manifestación física de una enorme red invisible de suministro de mercancías que todos nosotros compramos en Occidente y en el resto del planeta.

Baldes y palas de plástico. Paraguas. Modelos a escala de la estación espacial. Linternas con rostros de líderes mundiales u otros personajes. Vuvuzelas (sí, todavía se fabrican). Un distrito entero está dedicado a vender carteles lunimosos con LED. Y vi un local que vende exclusivamente lupas al estilo de Sherlock Holmes.

Y la lista sigue...

Hay un denominador común en el mercado de Yiwu: no se ofrecen productos de alto valor ni de marca. Buscar el logo de Samsung o Apple es una tarea inútil.

En cambio, aquí se puede encontrar una amplia muestra de la producción industrial china que suele ser pasada por alto. Son las pequeñas cosas que llenan nuestros cajones: los bolígrafos gratuitos que nos dan los vendedores, los juguetes que los niños rompen u olvidan. Se trata de centenares de productos casi descartables que saturan los negocios de baratijas.

Los compramos impulsivamente, porque en ese momento nos parecen divertidos o porque son baratos.

China es el líder mundial en la creación de basura plástica y Yiwu es su vidriera.

Y hay algo en lo que este mercado sobresale por encima de cualquier otro: la parafernalia de Navidad.

Olvídense del Polo Norte y del taller de Papá Noel. En 2012 Yiwu y sus alrededores albergaban 750 empresas dedicadas a fabricar adornos y objetos para las fiestas, según la Asociación de Productos Navideños de Yiwu.

Para ver de primera mano cómo se fabrica la Navidad en esta ciudad de plástico, visité una de las fábricas que suministran productos al mercado, la Yiwu Hangtian Arts and Crafts Co, Ltd.

Esta pequeña firma, situada a unos 30 minutos en auto del centro de la ciudad, es una de las más desconcertantes y perturbadoras que he visto en China.

Caluroso
Afuera, la temperatura llega a 30 grados centígrados. Estamos en un edificio industrial venido a menos repleto de imágenes navideñas.


Lo primero que me muestran es un taller en el que una veintena de trabajadores de todas las edades y géneros –pero predominantemente mujeres menores de 20 años– arman y pintan muérdago, guirnaldas, árboles en miniatura y mucho más, todo de plástico, claro.

Una obrera pliega láminas plásticas, mientras la mujer a su lado les adhiere el cartel de "Feliz Navidad" lleno de brillantina roja. Un niño con un delantal manchado pinta de rojo imitaciones de frutos del bosque.

En un salón contiguo trabaja un hombre junto a un enorme ventilador: sumerge alambres en un líquido no identificado en ebullición y luego los dobla -cuando aún están calientes- para crear la estructura de los cuernos de reno que muchos colocarán en sus cabezas durante las fiestas.

En la fábrica se acumula, por todos lados, el fruto de la labor de estos obreros: miles de ornamentos navideños y otros productos se apilan en cajas de cartón y canastas, creando verdaderas torres que hacen sombra a los trabajadores.

En otro galpón se fabrican productos de tela. Nuevamente, una veintena de mujeres se sienta en una fila de máquinas de coser.

Hace calor y todo lo que puede escucharse es el sonido de la costura de gorros, botas y banderines navideños.

Aquí se puede ver bien cómo se produce el gorro rojo y blanco de Papá Noel, el que se compra muy barato, se usa en las fiestas de oficina y luego se desecha en Año Nuevo.

Una niña cose la franja de piel blanca al fieltro rojo a un ritmo de dos gorros por minuto. Y a medida que va terminando, arroja cada pieza al suelo, donde se va formando una pequeña montaña.

En el piso de más arriba se moldea el plástico. Allí el personal es exclusivamente masculino: jóvenes con el torso desnudo para sobrellevar el calor. El aire es denso, está lleno de gases y huele a sustancias químicas. Los obreros arrojan bolas de plástico dentro de máquinas que las derriten y luego llenan los moldes que darán forma a los muñecos de nieve y los Santa Claus.

Es una tarea repetitiva y potencialmente peligrosa.

12 horas diarias
Durante mi visita a Yiwu perdí la inocencia.


Los millones de productos de Navidad que se venden en el mundo no son fabricados de forma masiva en plantas automatizadas, sino que son el resultado de un enorme y costoso esfuerzo humano: salen de las manos de personas que trabajan en condiciones cuanto menos cuestionables.

Y esta, lamentablemente, ha sido la base del éxito industrial de China: mantener los costos laborales bajos para hacer posible que elaborar mercancías a mano sea más barato que usar máquinas.

Uno de los gerentes de la Yiwu Hangtian Arts and Crafts Co, Ltd. me dijo que los empleados cobran un salario de entre US$200 y US$300 mensuales por realizar turnos de 12 horas, seis días a la semana.

Cuando me estoy yendo veo cajas de adornos navideños que están siendo cargadas en un contenedor que luego irá al puerto de Ningbo.

Desde allí el contenedor será transportado en barco quién sabe hacia dónde... Me cuentan que la mayoría de los productos va a Estados Unidos y Europa, y que Rusia se está convirtiendo en un mercado cada vez más lucrativo.

Alguien me había advertido que ver de primera mano cómo se fabrica y se vende la parafernalia de Navidad en Yiwu iba a cambiar mi forma de ver las fiestas, que nunca volverían a ser como antes.

Quizás tenía razón. 


En las fábricas de Yiwu, los trabajadores manejan plástico y tinturas en condiciones cuanto menos polémicas.
Este año se inauguró un tren que cubre el trayecto Yiwu-Madrid para llevar productos al mercado europeo.


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sábado, 10 de octubre de 2015

El aerogenerador más alto del mundo y el barco que no necesita combustible

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/2015/10/09/5617e9b722601d5c788b4590.html

Idear o, cómo dicen ellos, «hacer inventos» es el corazón de su modelo de negocio. La empresa leridana, Idi Eureka monetiza con la innovación. Y este concepto, que a veces parece tan abstracto, da a luz ideas tecnológicas futuristas que pueden llegar a cambiar el mundo. El CEO y cofundador de la compañía, Francisco Sáenz, indica que su finalidad es, ni más ni menos, que ayudar a las empresas a mejorar sus procesos. «Nuestra filosofía» -explica Sáenz- «es acercarnos a una empresa o ayuntamiento, pasamos dos semanas o un mes recaudando información de lo que hacen y, posteriormente, presentamos una propuesta acerca de cómo les podemos ayudar». 

Si bien tener iniciativa es la clave en este cometido, por su propia cuenta y riesgo, los leridanos han cogido la sartén por el mango y han desarrollado dos proyectos cuanto menos subversivos: por un lado, con 200 metros, el aerogenerador más alto del mundo y, por otro, el barco que no necesita combustible. Aunque su bagaje remite a sectores eminentemente energéticos y de la construcción el cofundador asegura que se atreven con todo pues para ello cuentan con una amplia plantilla de expertos. 

El aerogenerador más grande del mundo cimenta su innovación en una clave, y es que la torre está construida en hormigón, no en acero como los habituales. Sáenz señala que lo que sucede con estos molinos de viento de gran formato es que la tecnología del aerogenerador está más avanzada que la tecnología de la torre. El problema se encuentra en que prácticamente el 99% de las torres eólicas son metálicas y conseguir alturas superiores a 130 metros es muy caro. Si bien es cierto que compañías como Siemens y Alston estaban construyendo aerogeneradores de gran formato de 6 MegaWatios, estos sólo se podían colocar en el mar porque es el único lugar donde conseguían que el flujo de aire no manifieste turbulencias: «el aire en el mar es mucho más plano que en el monte. Por ello, su única salida es el mar e, igualmente, el valor económico es elevado», explica Sáenz. 



Así pues la cabeza de este ingeniero multidisciplinar se puso a trabajar: «detecté este nicho y pensé en hacer una torre que cumpliera con los requisitos que necesitan los grandes aerogeneradores», arranca el CEO. Así diseñó una torre formada por piezas siguiendo el modelo de túnel de dovela que se aplica en construcciones como las del metro: «el túnel está hecho por pequeñas secciones de hormigón. Mi idea es industrializar algo que es horizontal como un túnel y poder hacerlo en vertical», reflexiona Sáenz acerca del origen de la idea. 

Lo que el cofundador quería era obtener piezas de hormigón y empezar a levantarlas a partir de un eje central, una «espina dorsal» como él lo denomina. Así, ideó una máquina para la que reconoce que no pensó mucho el nombre: repartidora. Con ella, como indica su nombre, reparte las piezas en torno al eje y se atan con unos cables especiales en forma de zigzag. Una tras otra, construye la torre del aerogenerador más alto del mundo.

Idi Eureka, con esta innovación, no sólo ha patentado la torre sino su método de construcción a partir de esta repartidora: «la oficina de patentes europea nos instó a ello», asegura Sáenz. Y es que presenta un gran potencial para la construcción de cualquier elevación o cualquier torre que puedan hacer con un eje cilíndrico o troncocónico. Además, este sistema permitiría construir el aerogenerador más alto del mundo con hasta 200 metros de altura, también patentado. En este sentido, Saénz asegura que no sólo implica su invento una reducción en costes significativa sino que elimina determinadas tareas de mantenimiento, que son necesarias en metal, y el transporte para la construcción se simplifica, sin necesidad de utilizar transportes especiales. Por último, reduce el tiempo de construcción: «conseguimos montar una torre de 200 metros en dos días y medio con tres operarios».

El CEO de Idi Eureka asegura que su finalidad es «dar servicio a las grandes empresas de aerogeneración para evitar que las granjas eólicas tengan que colocarse en el mar». En estos momentos, con las patentes y el diseño realizado, cuentan con dos socios en este proyecto: la consultora Faro -de Eduard Punset- y la empresa que el propio Sáenz dejó para montarse la aventura por su cuenta. 

Una aventura que les ha llevado también al sector naval, eso sí, en un proyecto fuertemente vinculado con la energía. A priori, la idea suena osada pero lo que desde Idi Eureka proponen y ya están prototipando es el primer barco que no consume combustible. «Detectamos un problema en los barcos y hablamos con Avantia. A día de hoy, no me creo que sigamos necesitando utilizar combustible en los barcos», opina Sáenz. 



El proyecto, que es ya una realidad cuenta con financiación, inversores interesados, una patente y, en construcción, los primeros prototipos de tres o cuatro metros de su elemento principal: las velas. «Lo que pensamos fue en aplicar la misma teoría de la aerodinámica que se aplica en los aviones», detalla el cofundador. Así han diseñado, patentado y se encuentran prototipando una vela con forma aerodinámica que experimenta una diferencia entre alta y baja presión entre cada uno de sus laterales. Con una sola vela de gran formato, asegura Sáenz, se reduciría el consumo de combustible entre un 15 y un 25% en un barco de 150 metros de eslora. 

La idea de la vela consiste en una estructura metálica ligera compuesta por tubos con huecos. Esta estructura, unida a un gran cilindro con un eje, permite que pueda girar sobre si misma. Cuenta, además, en cada uno de los laterales superiores con unos materiales hinchables que se llenan y vacían de aire y le confieren la forma aerodinámica a la vela y sobre toda esta estructura, un textil de TFT cubre y aprisiona ambos elementos para darle uniformidad. 

Pero, por si esto fuera poco, Sáenz relata que a otro compañero se le ocurrió que lo idóneo sería plagar un barco con estas velas, de forma que sería totalmente independiente del combustible. El barco cuenta además con una turbina que gira a raíz del movimiento impulsado por las velas y genera electricidad. Sáenz razona que la manera más económica de almacenar esa electricidad sería haciendo hidrólisis, que da lugar a hidrógeno y oxígeno. «Con un viento de 12 metros/segundo podríamos lograr empujar el barco a unos 10 metros/segundo y sin gastar combustible. Un elemento libre de contaminación que almacena hidrógeno, uno de los futuros combustibles». 

Para complementar toda esta tecnología, un software realizaría un cálculo de la ruta óptima entre dos puntos en función de los vientos. El cofundador reconoce que hay muchos interesados en esta innovación, y uno de ellos es la Xunta de Galicia. El potencial naviero gallego quiere contar con el primer barco sin combustible entre su flota y, de hecho, además de invertir en la innovación, le ha ofrecido la posibilidad de utilizar un barco que tienen requisado por el narcotráfico. Una nave que les donarán durante unos años para hacer las pruebas y los elementos para hacer la hidrólisis procedentes del parque de Sotavento, que está en desuso.

Imaginativo e innovador el porvenir de esta empresa, el CEO asegura que es un elemento fundamental para ellos desarrollar «inventos» con viabilidad y aplicabilidad. Y con honestidad concluye que, de momento: «yo prefiero no tener casos de fracaso».


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viernes, 2 de octubre de 2015

Desguazar barcos, el trabajo más peligrosos y el peor pago

Fuente: http://www.noticias24.com/internacionales/noticia/79517/desguazar-barcos-el-trabajo-mas-peligrosos-del-mundo-y-el-peor-pagado-en-bangladesh/


Foto: Daily Mail 
(Caracas, 23 de abril – Noticias24).- La triste belleza de estas imágenes revelan la industria del desarme de buques en Bangladesh, donde los trabajadores se enfrentan a la muerte, lesiones por accidentes y a riesgos ambientales por unos pocos dólares al día.

En Chittagong se encuentra el desguace de buques más grande de su tipo en el mundo. Alrededor de 80 astilleros de desguace de buques se alinean un tramo de ocho millas de la costa, que emplea a más de 200.000 bengalíes y que representa la mitad de todo el acero en Bangladesh. 

El desguace de buques se hace para el reciclaje de chatarra. La mayoría de los barcos tienen una vida útil de unos 25 a 30 años antes de que su reparación sea muy costosa y poca productiva. 

La mayoría de los trabajadores de las zonas más pobres de Bangladesh utilizan sopletes de acetileno y sus manos para cortar los buques en pedazos. Estos son transportados fuera de la playa por los equipos de palas cargadoras, y luego fundidos.

El desguace de buques permite que los materiales de la nave, especialmente de acero, puedan ser reciclados. Equipos, el combustible y los productos químicos a bordo del buque también se pueden reutilizar.

Peter Gwin, escribiendo para National Geographic, visitó la región para ver de primera mano. Describió a los guardias, cercas de alambre con cubierta de afeitar y las señales que prohíben la fotografía allí, instalado luego de que ocurriera en ese lugar una serie de muertes. 

Él dijo: “En las barriadas que han surgido en torno a los embarcaderos, conocí a docenas de los trabajadores. Muchos tenían cicatrices profundas e irregulares. 

Algunos hombres les faltaban dedos. Unos pocos son ciego de un ojo. “En una casa me encuentro con una familia cuyos cuatro hijos han trabajado en los patios. La más antigua, Mahabub, de 40 años, pasó dos semanas como ayudante de cortadora antes de sentir de cerca la muerte cuando un hombre con su antorcha encendió una bolsa de gas bajo la cubierta.

“Ni siquiera cobre mi sueldo por temor a que no me dejaran salir“, dice, explicando que los jefes a menudo intimidan a los trabajadores a mantener silencio acerca de los accidentes”.

El trabajo es agotador, ya que estos enormes barcos no están diseñados para romperse, puesto que están elaborados para sopor las condiciones más duras imaginables en el mar. 

A menudo se construyen con materiales tóxicos, como el amianto y el plomo. Cuando los buques se desguazan en el mundo desarrollado, el proceso es estrictamente regulado y caro, por lo que la mayor cantidad de desguace de barcos del mundo se lleva a cabo en Bangladesh, India y Pakistán, donde la mano de obra es barata y la supervisión es mínima. 

Con información de DailyMail.com

Foto: Daily Mail

Foto: Daily Mail

Foto: Daily Mail

Foto: Daily Mail

Foto: Daily Mail

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