Google parece haber tomado nota del film que llevó al estrellato a
Arnold Schwarzenegger, donde una supercomputadora (Skynet) decretaba el
fin de la raza humana. Para evitar caer en una realidad como la de
Terminator, Google se embarcó en la creación de un "botón rojo" de
emergencia, capaz de apagar una inteligencia artificial que se
torne peligrosa para el género humano.
La investigación que involucra a DeepMind -que se hizo célebre al vencer
al campeón mundial de go- fue publicada en el sitio del Machine
Intelligence Research Institute de la Universidad californiana de
Berkeley.
Los expertos afirman haber creado una suerte de "botón" rojo que no
sólo puede detener las acciones de una inteligencia artificial
-imaginando un escenario como el del film "Ex Machina"- sino también
impedir que un sistema demasiado desarrollado pueda comprender y sortear
la interrupción.
Sin embargo aún no está claro, según explicaron
los científicos al sitio Business Insider, "si todos los tipos de
algoritmo pueden ser 'interrumpidos' fácilmente y de modo seguro".
Los investigadores, de hecho, están estudiando la situación de que un
agente de inteligencia artificial pueda evolucionar también de modo
peligroso o contraproducente para el ser humano
El estudio será ilustrado en la Conference on Uncertainty in Artificial
Intelligence (UAI) programada para fines de junio en Nueva York.
El resumen de la investigación publicado por los expertos -Laurent
Orseau de DeepMind, Stuart Armstrong de la Universidad de Oxford y
otros- explica que es "improbable" que los agentes de inteligencia
artificial" actúen óptimamente todo el tiempo".
"Si un agente así
está operando en tiempo real bajo supervisión humana, podría ser
necesario para el operador humano apretar el gran botón rojo para
prevenir que el agente siga una secuencia dañina de acciones, para el
agente o para el ambiente, llevándolo a una situación más segura",
escribieron.
Por su parte, DeepMind sabe que la tecnología que está creando tiene el
potencial de causar daño. Sus fundadores -Demis Hassabis, Mustafa
Suleyman y Shane Legg- permitieron a su compañía ser comprada por Google
bajo la condición que se creara un comité de ética sobre inteligencia
artificial para monitorear sus avances en ese sector.
Quién sesiona en
ese comité, y qué hace exactamente, sigue siendo un misterio, comentó
Business Insider.
Si no querés parecer del siglo pasado, no confieses
que alguna vez los usaste. Y si sos de este siglo y no tenés idea de lo
que estamos hablando, sigue leyendo: te explicamos.
La
fuerza estadounidense que maneja las armas nucleares todavía utiliza un
sistema de computación de los años 70 y diskettes de ocho pulgadas,
según reveló un informe oficial.
La oficina de rendición de cuentas del
Pentágono dijo que es uno de varios departamentos que utilizan "sistemas
heredados" que deben ser reemplazados urgentemente.
El reporte
indicó que los ciudadanos pagan unos US$ 61.000 millones al año a través
de sus impuestos para mantener tecnologías obsoletas. Eso es el triple
de lo que se invierte en sistemas informáticos modernos.
El
documento precisó que los sistemas del Departamento de Defensa que
coordinan los misiles balísticos intercontinentales, los bombarderos
nucleares y los aviones de apoyo a tanqueros petroleros "operan con una
computadora IBM serie 1 -un sistema de la década de 1970- y utilizan diskettes de ocho pulgadas". ¿Qué son los diskettes? También llamados floppies, se hicieron populares en los 70.
Un diskette estándar de 8 pulgadas tiene una memoria de 237 KB, apenas suficiente para grabar 15 segundos de audio.
Se
necesitarían más de 130.000 disquetes para almacenar 32 GB de memoria,
que es la capacidad de una tarjeta de memoria promedio.
En los 90 el disco de 3,5 pulgadas tomó el lugar del de 8 pulgadas como formato más popular, con sus 1,44 MB de memoria.
El fabricante Dell dejó de hacer computadoras con ranura para diskettes en 2003. Muy pocas marcas siguen haciéndolos.
Todavía se usan en algunos equipos de los 90 que son muy valiosos como para tirar a la basura.
Un diskette de 8 pulgadas como el que se usa para controlar el arsenal nuclear estadounidense. Foto: AP "Este
sistema sigue en uso porque, en una frase, todavía funciona", le dijo
la teniente coronel Valerie Henderson, portavoz del Pentágono, a la
agencia AFP. "Sin embargo, para atender preocupaciones relativas a
obsolescencia, está planificado que los diskettes sean reemplazados por
dispositivos digitales seguros para finales de 2017", añadió la
funcionaria. "La modernización de todo el Comando Nuclear, de Control y
Comunicaciones sigue siendo una tarea continua".
El informe indicó
que el Pentágono piensa reemplazar la totalidad del sistema para el año
2020. El documento también dijo que el departamento del Tesoro requiere
actualizar sus sistemas. En este caso porque usa un "lenguaje de código
de ensamblaje, inicialmente utilizado en los años 50 y típicamente
atado a los equipos para el cual fue desarrollado". Ver más en: http://www.lanacion.com.ar/1902653-por-que-la-fuerza-nuclear-de-eeuu-todavia-usa-disquetes
Si miramos atrás en el tiempo, es fácil mencionar
puestos de trabajo que ya no existen. Por ejemplo, el aguatero, el
encendedor de faroles, el colchonero, entre tantos otros. Es una
polémica que existe desde siempre, pero que recupera su vigencia ante el
avance de la informática en toda la economía, lo mismo que la discusión
sobre si la tecnología elimina trabajos, o si los cambia por otros.
Un estudio reciente de la consultora Deloitte
afirma que las máquinas, las computadoras e incluso los robots han
creado en los últimos años más empleos en comparación con los que han
destruido. Por caso, el estudio menciona que el número de empleos de
enfermería aumentó un 909% desde 1992 a la fecha, y aquellos
relacionados a la educación se incrementaron un 580%. Otras industrias
que se han beneficiado significativamente son: analistas de negocios,
especialistas en tecnologías de la información, trabajadores sociales y
afines, artistas y gerentes financieros.
Teniendo
siempre en cuenta datos de Inglaterra, Ian Stewart, Debapratim De y
Alex Cole, los autores de la investigación, manifiestan que los trabajos que requieren una rutina han disminuido porque pueden ser sustituidos fácilmente por la tecnología.
Entre ellos se encuentran, teniendo en cuenta la situación en
Inglaterra, actividades vinculadas con el calzado y el cuero, tejedores,
productores de metal y operadores de procesos de tratamiento,
mecanógrafos, secretarias, trabajadores de plantas de energía,
granjeros, reguladores de máquinas de metal y operadores.
Qué pasa en la Argentina Consultada por LA NACION, Marcela
Romero, Gerente Comercial de Talent/Permanent de la compañía
especializada en soluciones para el mercado laboral ManpowerGroup
Argentina, coincide con el estudio de Deloitte: "Es posible que algunos
puestos operativos o repetitivos puedan verse afectados por el avance de la tecnología y la mecanización del trabajo,
pero por otro lado vemos en la práctica que cada vez más las empresas
requieren perfiles especializados y versátiles, haciendo un gran
hincapié en las habilidades blandas, es decir, a la capacidad de
liderazgo, de adaptarse a nuevas situaciones, de improvisar y de
empatizar con los demás, entre otras". Además, señala que el avance de
la tecnología también crea nuevas oportunidades de empleo en los campos
de desarrollo para los perfiles más técnicos, como aquellos de la rama
de sistemas o ingeniería.
Los
Grobo Agropecuaria es una de las firmas agroindustriales más
importantes del país. Con 940 empleados y una facturación de 704
millones de dólares (2014), produce varios tipos de granos en distintos
puntos de la Argentina, y llevan varios años implementando soluciones
tecnológicas de punta, incluyendo algunas vinculadas con la Internet de las Cosas.
"Contamos con dispositivos móviles que utilizan los empleados para
tomar datos sobre las características del suelo y los envían en tiempo
real a los software de gestión. Así, ya no necesitamos que una persona
recoja tales datos y luego los cargue manualmente en la oficina. Además,
tenemos sembradoras, cosechadoras y otras maquinarias con piloto
automático, que se mueven a través de un GPS de altísima precisión, o
sea que ya no necesitamos contratar choferes. De todos modos este tipo
de soluciones no impacta en la cantidad de empleados, pero sí en sus
perfiles: ahora necesitamos menos conductores, pero más personas
calificadas para analizar los grandes volúmenes de datos que generan los
sensores que captan muchísima información sobre el estado del suelo, la
calidad de la semilla y el estado de las máquinas, entre otros. En
síntesis, la cantidad de empleados es la misma", explica el Ing. Agr.
Emanuel Bodega Duckwitz, Gerente de Producción de la organización. En la
empresa, todos conocen las palabras del fundador del Grupo, Adolfo
Grobocopatel, de 77 años: "Cuando yo empecé, éramos 10 en el campo y 3
en la oficina, ahora somos 3 en el campo y 10 en la oficina", no sólo en
alusión a la incorporación tecnológica sino también a cómo se
complejizó el negocio agrícola y cómo se profesionalizó el sector".
De cara al futuro Según la 10ma. Encuesta de Escasez de Talento de Manpower,
que explora el impacto de la Escasez de Talento en el mercado laboral y
cómo responden los empleadores a los retos provocados por la falta de
talento disponible, el 37% de los empleadores en la Argentina manifestó
problemas para cubrir puestos. Los más difíciles de cubrir son, por
cuarto año consecutivo, Técnicos, Ingenieros y Oficios Manuales
Calificados, seguidos por Gerentes de Ventas, Choferes, Asistentes
Administrativos & Personal de Oficina, Personal de IT, Obreros,
Gerentes/ Ejecutivos y Personal de Ventas. A pesar de que año a año se
registran algunos cambios en las carreras más demandadas, la mayoría de
los empleadores sondeados, tanto a nivel local como global, manifiesta
su dificultad para conseguir los perfiles de Técnicos, Ingenieros y
Oficios Manuales Calificados, por lo cual se espera que esta tendencia
se mantenga durante los próximos años.
Al
respecto, Romero indica que tanto los empleadores como los candidatos
entienden cada vez más la importancia de contar con una formación
constante. "De cara al futuro, la tecnología mostrará avances cada vez
más importantes que influirán en el mercado laboral que demandará
perfiles cada vez más especializados. Sin embargo, y lejos de verlo como
una amenaza a los puestos de trabajo, esta situación representa una
oportunidad de encontrar nuevos nichos de empleo que al día de hoy no
existen o están recién comenzando a desarrollarse", explica.
Los
investigadores de Deloitte admiten que no pueden predecir qué nuevos
empleos surgirán en el futuro, pero es probable que muchos de ellos
estén relacionados con la interacción social y la creatividad. En
tanto, según una investigación de la Universidad de Oxford realizada en
2013, el 47% de los empleos actuales en los Estados Unidos será
reemplazado por computadoras, software o robots en los próximos 10 a 20
años.
A todo esto, el Departamento de Trabajo de los Estados
Unidos indica que los puestos de trabajos que más crecerán de aquí al
2025 estarán relacionados con la tecnología y los cuidados médicos.
"Además, se crearán nuevas profesionales vinculadas a las ciencias
ambientales, la biotecnología, la biomedicina y la mecatrónica, que
tiene que ver con la automatización de procesos industriales para hacer
más sencillas las actividades a través de software".
A 10 años del
escenario previsto por el organismo estadounidense, ¿qué se puede hacer
desde ahora? "Los jóvenes deberían buscar oportunidades de trabajo
previo a graduarse, ya que esto les otorga una excelente base de
conocimiento sobre el mundo laboral. A su vez, permite potenciar las
habilidades blandas, como ser la capacidad de relacionarse con otros y
trabajar en equipo. Mostrar buena predisposición ante las tareas
asignadas y demostrar el compromiso frente a ellas, también resulta un
factor fundamental", dice Romero, y concluye: "Actualmente los puestos
más demandados por los clientes de Manpower Argentina son Técnicos,
Operarios Calificados, Contadores, Personal de Ventas e Ingenieros".
Facebook derribó años atrás la teoría de los seis grados de separación y
ahora estableció que el número de personas que se necesitan para
conocer a otra continúa en retroceso.
El dramaturgo John Guare fue quien popularizó la frase Seis grados de separación cuando la eligió para una de sus obras. "Leí en algún lado que todos en el planeta estamos separados por solo seis personas de otros. Seis grados de separación.
Entre nosotros y el resto de las personas en el planeta. El presidente
de los EEUU. Un gondolieri en Venecia. Llene los campos como quiera.
Como cada persona es una nueva puerta, abre nuevos mundos. Seis grados de separación entre usted y yo y el resto del planeta. Pero encontrar las seis personas exactas...", escribió.
En
el mundo viven cerca de 7.300 millones de personas, una cifra que hace
imposible que se conozcan todos entre sí. ¿Pero cuántos contactos harían
falta para entablar una comunicación con alguien a quien se debe
encontrar sin conocer? Facebook dice que 3,57 personas es la "distancia" entre cualquiera con otro en el mundo.
"Las
personas están más conectadas que nunca. En los últimos cinco años, la
comunidad global de Facebook se ha más que duplicado y los grados de
separación entre las personas en Facebook continuaron reduciéndose",
dijo la red social en un comunicado oficial en medio de sus festejos por los 12 años de su nacimiento.
Como
parte de la celebración, Facebook permitirá que cada usuario pueda
crear un video personalizado. "Estos videos muestran los momentos
especiales vividos con tus amigos en un pequeño corto que puede ser
editado y compartido. Las personas pueden ver los videos en la parte
superior del News Feed o haciendo clic en "Ver el Tuyo" debajo del video
de un amigo", dijo la red social.
"¿Qué es ese top negro que lleva Zlatan Ibrahimovic y que
ahora parece estar de moda?" La pregunta de un hincha que miraba el
amistoso de su París Saint-Germain contra el Real Madrid, en Gotemburgo,
es la de muchos sobre ese particular accesorio que mostraba el sueco.
Desde el pasado 7 de julio dejó de ser una curiosidad para convertirse
en una prenda más de los jugadores, cuando, por medio de un memorándum, la FIFA anunció la aprobación del uso de sistemas portátiles de monitoreo de rendimiento durante los partidos. Finalmente, la tecnología empieza a dar sus primeros pasos dentro de las canchas del deporte más popular del mundo.
Pero ¿qué es en realidad lo que hace este pequeño aparato? Es un dispositivo que pesa menos de setenta gramos y va incrustado en la parte trasera de un corpiño elástico. En
su interior guarda acelerómetros, giróscopos y un GPS, que hacen lo
mismo que un sistema óptico pero con el plus de proveer información,
grupal o individual, sobre metabolismo, saltos, aceleraciones,
desaceleraciones, distancia recorrida, velocidad máxima, impactos,
pulsaciones y muchos parámetros más.
"La posibilidad de hacer todo eso en tiempo real, ya sea
en un entrenamiento, en un partido de noventa minutos o en un campeonato
completo, podría ser invaluable", afirma Diego Giacchino. Argentino,
además de ser el preparador físico de la Selección de Irán desde hace un
año y medio, es uno de los analistas de rendimiento más prestigiosos
del país (y también la cara de una de las marcas que comercializan el
gadget en América latina, GPSports. Su competidora es Catapult, y ambas
son australianas).
Antes del anuncio por parte de la International Board, la
entidad que se encarga de las reglas en el fútbol, los jugadores podían
llevar estos corpiños sobre el cuerpo durante los entrenamientos. En
cambio, para los partidos solo podía utilizarse la información de los
sistemas de monitoreo con las cámaras de los propios estadios. "Las
filmaciones en partidos oficiales tienen un costo altísimo: emplean
softwares de 'match analysis' que pueden hacer un estudio táctico de
forma bastante simple, pero como el video necesita seguir a cada
jugador, la parte física requiere la instalación de ocho cámaras, y ahí
es donde no es factible", completa Giacchino. Hay que tener en
cuenta que realizar un estudio de video asciende a un valor de entre mil
y dos mil dólares.
Los beneficios que aporta este aparato hacen posible que,
por ejemplo, el cuerpo técnico de Gerardo Martino tenga conocimiento
constante de cómo están Messi, Mascherano, Agüero, Di María y compañía.
Además, facilita la preparación del equipo por parte del entrenador
argentino, ya que el informe puede ser diario, semanal o mensual, y
provee el volumen real de trabajo que cada jugador arrastra cuando es
citado a la selección.
¿Cómo se mide el estado de un jugador? Hay distintas
variables, como la velocidad, la frecuencia cardíaca, las aceleraciones,
las desaceleraciones y el número de sprints, que permiten conocer si un
jugador baja de rendimiento, está al borde de una lesión o tiene mucho
desgaste energético.
Este conjunto de datos se recopila y luego es transmitido
a un recopilador de puertos. Después, en una computadora se procesan
los datos y las variables a través de un software especializado.
En Argentina son varias las instituciones que usan el
sistema. River, Defensa y Justicia, Lanús, Banfield, Godoy Cruz, entre
otros, ya tienen certezas de los avances que hicieron sus planteles
incorporándolo. "El GPS nos permitió identificar las características
físicas desplegadas por cada jugador en los partidos y de este modo
entender si respetan las necesidades de los esquemas de juego que
necesita el técnico", aseguran Pablo Matamalas y Javier Valdecantos,
preparadores físicos de Lanús. Por su parte, Marcos Ciappina, analista
de rendimientos en Banfield, agrega: "El corpiño nos permite analizar y
valorar los entrenamientos con mayor objetividad y ser más eficientes
entrenando a base de situaciones reales de juego, potenciando las
características más importantes de nuestros deportistas".
La palabra "innovación" pocas veces queda tan bien
enmarcada en una decisión como la del sistema de monitoreo portátil en
el fútbol.
Objetivos del monitoreo Físico: comprender el funcionamiento del organismo
y sus reacciones a diferentes estímulos o intensidades de trabajo.
Aplicar estos conocimientos a la programación de métodos de
entrenamiento y planificación.
Económico: los dueños, presidentes o dirigentes de
clubes encuentran en el monitoreo una excelente forma de conocer cuáles
son las condiciones de los deportistas que van a sumar a su estructura y
cuáles son las características de los que ya están dentro.
Táctico: conocer la situación diaria y las
características de cada jugador, lo que podría ayudar a definir una
posición o un esquema de juego.
Médico: obtener, por medio de datos, la información más precisa, concisa y confiable del estado físico del jugador.
Puede que los teléfonos inteligentes
que se encuentran en el mercado sean el último grito en tecnología,
pero al parecer no funcionan tan bien como los teléfonos móviles más
básicos de hace una década.
Esa es la conclusión a la que llegó un estudio llevado por Ofcom, el regulador británico de la industria de la telefonía móvil.
La investigación halló que los celulares sin lujos del pasado proporcionan un mejor rendimiento de la señal para hacer llamadas y enviar mensajes de texto que los smartphones modernos vendidos por compañías como Apple y Samsung.
Las pruebas realizadas en condiciones de laboratorio mostraron que a pesar de contar con las últimas tecnologías, los teléfonos inteligentes no son tan buenos en la captación de señales débiles como los dispositivos más baratos.
Vidrio y metal La investigación de Ofcom también encontró que algunos smartphones probados requieren un mínimo de señal 10 veces más fuerte para hacer o recibir llamadas.
En promedio, los teléfonos inteligentes examinados requieren una señal por lo menos siete veces más fuerte que uno básico en la red 2G.
El peor smartphone
en la red 3G requiere una señal que es nueve veces más fuerte que el
nivel mínimo recomendado por la GSMA, el cuerpo de normas para la
industria móvil.
En la red 4G, el peor teléfono inteligente requiere siete veces la potencia de la señal recomendada para el envío de datos.
Los hallazgos de Ofcom apoyan las afirmaciones de que el
vidrio y el metal usado en teléfonos inteligentes, en comparación con
el plástico utilizado en los móviles más baratos, son responsables por la interrupción de las llamadas.
También proporciona una clara evidencia del papel que juegan los
teléfonos en la cobertura de la señal, junto a la inversión en
infraestructura que se requiere para mejorar la cobertura a nivel
nacional, especialmente en las zonas rurales donde los postes tienden a
ser más separados y proporcionan una señal más débil.
De acuerdo
con la investigación, que será utilizada para crear mapas detallados de
cobertura de móviles, incluso la mano que se utiliza para realizar una
llamada puede afectar a las posibilidades de que una llamada se corte
debido a la posición de la antena y si está tapada por los dedos del
usuario.
Ofcom se negó a identificar a los teléfonos inteligentes
utilizados en la investigación, alegando que no probó suficientes
teléfonos para hacer comparaciones entre marcas.
Jenny Fry tenía 15 años y sufría una rara enfermedad no muy conocida: hipersensibilidad electromagnética (EHS,
por sus siglas en inglés). Su vida se había convertido en una pesadilla
y tomó la decisión más drástica: suicidarse. Su cuerpo fue encontrado
colgando de un árbol cerca de su casa en Chadlington, Oxfordshire, en el Reino Unido.
Según sus padres, su extraño padecimiento le provocaba una vida insoportable. El WiFi era su principal tortura. Argumentaron que Jenny tenía "alergia" a ese tipo de conexión a internet. Y los síntomas aumentaban cuando estaba en una zona con red inalámbrica. Fue por eso que en su hogar desconectaron los dispositivos que pudieran provocarle una aceleración en su EHS. Esta le provocaba interminables dolores de cabeza, problemas de vejiga y cansancio permanente.
Esta supuesta "reacción alérgica" era provocada por las ondas electromagnéticas según explicaron sus padres. Denunciaron que en el colegio de Jenny, el Chipping Norton School, no se tomó ninguna medida preventiva. Su madre declaró ante la Corte de Oxfordshire que su hija comenzó a padecer de EHS en noviembre de 2012. Desde entonces su vida se volvió una pesadilla.
"Jenny estaba sintiéndose enferma y yo también. Hice algunas
investigaciones y encontré cuán peligroso podía ser el WiFi, por eso
decidí sacarlo de mi hogar. Ambas estábamos bien, pero Jenny continuaba
sintiéndose enferma en algunas áreas de su colegio. Estaba teniendo
muchas interrupciones, no por ser disruptiva o por mal comportamiento,
sino porque a menudo solía irse de clase para encontrar otro lugar donde
podía trabajar", manifestó Debra a los investigadores.
Según su relato, cuando conversó al respecto con el responsable del Chipping Norton School -Simon Duffy- la respuesta dada por él no fue la esperada. Le replicó que no había comprobación de que una conexión WiFi provocara algún tipo de alergia. "La
seguridad de nuestros estudiantes mientras están en el colegio es de
suma importancia y la seguridad de Jenny en el colegio era tan
importante como la de cualquier otro", manifestó Duffy.
"Intento hacer una campaña para advertir de los peligros del
WiFi. No estoy en contra de la tecnología, pero siento que las escuelas
deberían estar alertas de que algunos alumnos podrían ser sensibles y
así reducir su uso", agregó Debra.
La Corte no quiso ser determinante en el caso. Darren Salter expresó que no hubo notas médicas que indicaran que la joven padecía de EHS. "Creo que el WiFi mató a mi hija", indicó la mujer en declaraciones recogidas por Daily Mail. "Estaba
frustrada con el colegio. No vio a un médico pero sí a un consejero en
el colegio que la estaba ayudando. No hizo ninguna sugerencia de que
fuera a cometer suicidio y creo que pidió ayuda", concluyó.
El sistema operativo de Microsoft cumple 30 años. La primera
versión, un programa creado para el sistema operativo para MS-DOS, se
lanzó al mercado el 20 de noviembre de 1985. Era muy limitado -las
ventanas no podían solaparse y sólo tenía 11 aplicaciones disponibles-
pero marcó el inicio de la rivalidad entre Apple y Microsoft y sentó las
bases para el despliegue de la informática doméstica. El PC dejó de ser
una máquina compleja que necesitaba de oscuros comandos de texto.
1985. Windows 1.0. La
primera versión de Windows no tenía ventanas flotantes. Las pocas
aplicaciones disponibles se ordenaban como un mosaico en la pantalla.
1987. Windows 2.0. Microsoft
mejoró los gráficos y amplió el número de aplicaciones disponibles en
la segunda versión, incluida una hoja de cálculo que Microsoft bautizó
como Excel.
1990- Windows 3.0. El
boom del PC doméstico hizo de este Windows la primera versión que se
pudo ver en muchos hogares. La versión 3.1 de 1992, fue la más conocida.
1993. Windows NT. Esta fue durante años la rama "profesional" de Windows. Tuvo varias versiones. La última fue Windows 2000.
1995. Windows 95. Con el paso a la arquitectura de 32 bits Microsoft introdujo nuevos gráficos y la famosa barra de Inicio.
1998. Windows 98.
Una pequeña actualización de Windows 95 con pocas novedades pero que
trató de aprovechar el creciente interés por Internet y la web.
2000. Windows Me.
Considerado el primer fiasco de la familia Windows, este sistema
operativo tuvo una recepción fría y fue rápidamente sustituido por
Windows XP.
2001- Windows XP.
Potente y atractivo, este fue el primer Windows moderno y el primero
que unificó la rama de sistemas operativos profesionales (Windows NT y
Windows 2000) con la doméstica.
2007. Windows Vista. Una
ambiciosa apuesta visual con un rediseño gráfico completo pero terminó
convertido en uno de los mayores fiascos de la empresa por los altos
requerimientos y constantes errores.
2009 - Windows 7. Microsoft
aceleró el sucesor de Vista para tratar de frenar la mala imagen de su
sistema operativo. el esfuerzo mereció la pena. Windows 7 aunaba una
interfaz moderna con un rendimiento estable y se ha convertido en una de
las versiones más populares.
2012 - Windows 8.
La era táctil llevó a Microsoft a imaginar un nuevo paradigma de
escritorio, con teselas en lugar de ventanas y una nueva organización.
No funcionó y en sucesores actualizaciones Microsoft trató de corregir
el rumbo.
2015 Windows 10.
La mala recepción de Windows 8 llevó a la empresa de Redmond a
rediseñar el sistema operativo y combinar algunos de los elementos
clásicos, como el menú Inicio, con nuevas formas de control compatibles
con pantallas táctiles.
Uno podría pensar que se trata de
otro de los artilugios utilizados en las películas de James Bond, pero
en este caso no hablamos de ficción. El USB Killer 2.0, un lapiz de
memoria, es muy real y puede ser mortal para su computadora.
El
dispositivo, que en realidad luce como una memoria USB común y
corriente, fue creado por un hacker de origen ruso mejor conocido como
Dark Purple.
En lugar de robar la información de las computadoras, ésta funciona
como una pistola cibernética que destruye los equipos enviando una
descarga eléctrica a través de sus circuitos.
El dispositivo puede tener dos objetivos: infectar de virus o bien, dañar al punto de descomponer el hardware. Cómo funciona El dispositivo hace uso de un convertidor DC/DC (corriente continua) y una
serie de condensadores (dispositivos eléctricos que almacenan energía
eléctrica en su interior).
Cuando el USB Killer es conectado al puerto USB del ordenador, se
inicia una transmisión de corriente eléctrica a los condensadores, la
cual finaliza cuando estos alcanzan unos niveles determinados de carga.
Una
vez llegados a este punto, el condensador deja de absorber energía y se
transforma en una fuente de tensión, realizando de forma instantánea
una descarga de 220 voltios sobre el puerto USB al que está conectado
–el voltaje máximo soportado por un puerto USB es de 5 voltios–.
En una publicación de su blog Dark Purple aseguró que su USB tiene el poder de destruir casi cualquier computadora con una entrada USB.
Dark Purple
afirma que este dispositivo no solo es capaz de destruir ordenadores,
sino también televisores, consolas e incluso teléfonos móviles que
cuenten con la tecnología USB OTG (USB On The Go). Precaución Por lo general escuchamos y leemos sobre los riesgos de contraer
virus o malware en nuestras computadoras y dispositivos móviles, y
también sabemos que los riesgos giran en torno a perder toda nuestra
información y hasta ser clonada con fines para nada positivos.
Sin
embargo, este lápiz de memoria conlleva otro tipo de amenazas cuyo
objetivo de destrucción no gira en torno al software sino al hardware.
Esto nos muestra lo cuidadosos que debemos ser con el tipo de dispositivos que conectamos a nuestras computadoras.
Por lo tanto, si encuentras un lápiz de memoria abandonado piénsatelo dos veces antes de insertarlo en tu ordenador.
Japón tiene el prestigio de estar
fascinado por los robots y los aparatos de alta tecnología. Es una
nación a la vanguardia de la innovación manufacturera.
Pero la realidad tecnológica en muchos sitios de trabajo es sorpresivamente diferente.
Este
es un país que emplea humanos para hacer el trabajo de semáforos y
donde empresas de renombre siguen utilizando programas de hace diez
años.
Las cintas de cassette todavía se venden en los numerosos almacenes que suplen oficinas al lado de las máquinas de fax. ¿Alguien se acuerda de esas?
Hasta las visionarias compañías como Sony todavía envían faxes.
"Las
compañías japonesas generalmente están rezagadas de otras
internacionales entre 5 y 10 años en cuanto a la adopción de prácticas
modernas de tecnología, especialmente las que están en la industria del
software", explica Patrick McKenzie, jefe de Sartfigher, una empresa de
software con operaciones en Tokio y Chicago.
Resulta curioso que esto suceda en el país que desarrolló el primer sistema de pagos electrónicos sin contacto del mundo, el tren bala y el Sony Walkman.
En
Japón se puede pagar con el teléfono pero, en realidad, aquí casi nadie
usa sus carteras electrónicas; lo mismo pasa con Skype en la oficina u
otras herramientas de archivo disponibles en la nube, como Dropbox.
Todo a pesar de que Japón tiene una de las mejores infraestructuras de internet en el mundo. Faxes escritos a mano Yoji Otokozawa, presidente de Interarrows, un firma consultora de tecnología basada en Tokio, dice que el Japón corporativo tiene baja competencia
informática porque son las pequeñas empresas, no las multinacionales, las que mandan en el país.
"El
meollo del asunto es que hay que entender cómo las PYME (pequeñas y
medianas empresas) dominan el panorama empresarial japonés", expresa. Las PYME conforman 99.7% de los 4,2 millones de compañías en Japón, según el Ministerio de Economía Comercio e Industria de ese país.
De
manera que la tercera economía del mundo está manejada por
establecimientos menores, no por los gigantes que todos conocemos en el
exterior.
Estas PYME frecuentemente son conservadoras, si no del todo luditas
(como se conoce a la gente que opone a la tecnología, en referencia a
la clase trabajadora británica que se opuso a la Revolución Industrial).
"Suelen usar el servicio postal o el fax para comunicarse. Algunas veces nos llega un fax escrito a mano, lo que significa que ni siquiera usan un procesador de palabras como Word". Burocracia Aún algunas empresas globales más grandes parecen estar estancadas en un subdesarrollo digital, pero encontrar a alguien que hable públicamente
al respecto es difícil en una cultura donde la devoción al empleador es
la norma.
"Eventualmente uno acepta que una compañía que se jacta de su
imagen de tecnología de punta obligue a sus empleados a usar correo
electrónico que parece del año 1997", reza un tuit reciente de un empleado de una importante firma tecnológica de Japón.
Bajo
condición de anonimato, el tuitero que firma "El Monstruo Esperanzado"
reveló a la BBC más detalles sobre la actitud paradójica de su empresa
hacia la tecnología.
"Para el correo electrónico y comunicaciones
usábamos Cyboz, que es sólo texto, y apenas nos permitían una cantidad
minúscula de espacio en el servidor, así que casi mensualmente había que
desechar y/o transferir correos viejos porque el espacio que te
correspondía estaba lleno", dijo.
Los gerentes instaban a quemar datos en discos y enviarlos por correo convencional con documentos adjuntos "escritos a mano", relató.
Afirma que cuando se sugerían actualizaciones de programas o la adopción de herramientas de uso colectivo como Basecamp y Dropbox, la gerencia los rechazaba.
El "excesivo celo para prevenir problemas típicamente se manifestaba en prohibir la instalación de nuevo software", explicó. "Conservadores implacables" Si ese es el comportamiento típico, entonces podría explicar la crisis de productividad de las empresas japonesas,
dice Rochelle Kopp, fundadora de Japan Intercultural Consulting, una
compañía internacional de capacitación y consultoría que se centra en
Japón.
Como se mueve entre Tokio y Silicon Valley, dice: "Los
trabajadores en EE.UU. son mucho más productivos porque tienen acceso a
la mejor tecnología. EE.UU. está a la vanguardia tecnológica".
Y la incapacidad de Japón de desechar sus hábitos análogos y volverse
digital significa que sus "compañías están perdiéndose de los
impulsores de productividad", dice Kopp, que trabajó con una gran
empresa japonesa durante varios años.
"Los departamentos de tecnología japoneses son implacablemente conservadores y odian conectar sus computadores al mundo exterior. Le temen al robo de datos y el hacking, lo que también hace que le teman a lo que hay afuera", explicó.
Una mujer que
trabaja en una compañía de logística global en Tokio, hablando también
bajo condición de anonimato, dice que "los japoneses vacilan frente a
usar cualquier cosa nueva en la oficina".
Explica que la actitud tiende a ser de "ignorancia vencible", lo que Aldous Huxley describió como "no lo conocemos porque no queremos conocerlo".
En consecuencia, la productividad no manufacturera de Japón, a pesar de todas las horas que invierten, es la peor entre los países de la OCDE y más o menos la mitad de lo que es en EE.UU. Humanos, no robots Como señala Martin Ford, autor de "El auge de los robots", entre más avanzada sea tu tecnología más probable es que te reemplace.
Así
que, a pesar de tener una imagen pública de amor por la tecnología,
gran parte del Japón corporativo parece estar empeñado en atrincherarse
contra la automatización y preferir el uso de personas en lugar de
máquinas donde sea posible.
Después de todo, los faxes no se contestan solos.
Una nómina sobresaturada podrá mantener la tasa de desempleo del país
a un bajo nivel de 3,4% pero también mantiene baja la productividad,
sin mencionar el efecto que tiene sobre el emprendimiento.
Es poco probable que esta estrategia sirva para frenar el auge de la inteligencia artificial, de robots y automatización en un mundo que está pasando de una economía basada en productos básicos (commodities) a una basada en capital intelectual.
Pero el Japón corporativo parece seguir haciendo el intento.
El transhumanismo
(o H+) es una corriente cultural con base científica que adopta la
tecnología como una herramienta para incentivar la evolución biológica.
La nueva tendencia de sus partidarios es alojar en su cuerpo un chip
informático NFC. Según estimaciones de la firma Dangerous Things, el
mayor proveedor global de estos dispositivos, ya hay más de 10.000
personas en el mundo con estos implantes, algunas de ellas en la
Argentina. Este detalle cibernético convierte a sus portadores en los
primeros cyborgs por voluntad y no por necesidad.
Los chips NFC de
corto alcance –similares a los que usan la tarjeta SUBE y los nuevos
pasaportes y que ahora incorporan muchos smartphones– son ideales para
el intercambio de información instantánea entre dispositivos, y
funcionan cuando éstos se encuentran a menos de 10 centímetros. El
circuito se basa en la creación de un campo electromagnético que permite
la conexión del lector y el chip receptor.
La utilidad es amplia.
Pueden enviar información personal, almacenar todas las contraseñas que
uno maneja, encender las luces o interactuar con determinados
electrodomésticos. Se espera que en un futuro sustituya a los actuales
medios de pago, las tarjetas de transporte público, los historiales
médicos y hasta pueda ser acondicionado como un geolocalizador.
El
poder de almacenamiento de estos chips es bastante bajo: ronda los 1024
bytes (1 Kb). Capacidad que los limita únicamente a textos. Y si bien
no va a servir para alojar una biblioteca digital con documentos
cifrados, este espacio le sobra para activar la alarma del auto o pagar
la cuenta del supermercado mediante un conjunto de códigos.
Aunque
el chip se puede disimular en cualquier parte del cuerpo, lo más
práctico es inyectarlo en la mano, en la zona entre el dedo índice y el
pulgar. La moda actual dicta que lo ideal es llevar dos: uno en cada
extremidad. Su precio oscila entre los $ 400 y los $ 1.200.
Por lo
general, estos chips están envueltos en una cápsula de cristal de 12
milímetros de largo por 2 de ancho y son similares a un grano de arroz.
Para aquellos que se animan al pinchazo, algunos modelos vienen con una
aplicador especial (como si fuera una jeringa) que tiene en la punta una
aguja hipodérmica para introducir el chip en el cuerpo.
Para
programarlo, se usa una aplicación que se descarga al teléfono o a la
propia computadora y que permite automatizar las acciones que el chip
deberá cumplir. Una vez infiltrado bajo la piel, el propietario puede
modificar o eliminar todas las funciones activas.
Si alguien
piensa ocultar información valiosa en un chip, es porque ya hubo alguien
que se propuso robarla. “Una de las ventajas de esta tecnología es que
el chip no genera electricidad, lo que vuelve difícil determinar si
alguien lleva uno en su organismo. Y por más que se sepa que tiene uno
escondido, no se puede adivinar en donde está. Hubo un primer protocolo
que no guardaba bien la información y otro más reciente, que es muy
difícil de quebrar. El primero puede resultar peligroso, el otro, no. De
todos modos, si se hacen muy populares, es posible que los hackers
comiencen a dirigir sus ataques a estos objetos, algo que de momento no
sucede” explica Pablo Ramos, jefe del laboratorio de investigación de
ESET.
El lado oscuro de estos chips es su uso en ataques
cibernéticos mediante una técnica llamada como Biohacking. Un experto en
seguridad llamado Seth Wahle –que trabaja como ingeniero en la empresa
APA Wireless– demostró la fácil que es hacerlo: se puso un chip NFC que
tiene integrada una pequeña antena y que puede enviar una petición de
contacto a cualquier teléfono Android. Cuando el dueño del aparato
aceptaba, le filtraba un malware –programa malicioso– con el que tomaba
el control del móvil. El nivel de discreción que ofrece el chip es tan
elevado, que no puede ser detectado ni en los aeropuertos. La única
forma de saber dónde se ubica es a través de una radiografía.
Dos terceras partes de los habitantes de Indonesia, el cuarto país
más poblado del mundo, con algo más de 255 millones de habitantes
repartidos en unas 17.000 islas, carecen de acceso a internet.
La iniciativa forma parte del Proyecto Loon, de Google X, la división de investigación de Alphabet que trabaja en ideas ambiciosas como el auto sin conductor.
"De
vez en cuando es saludable no estar comunicados, pero si forma parte de
tu vida diaria y no tienes acceso a información básica y no puedes
comunicarte con la gente que está cerca de ti y es importante para ti y
gente en todo el mundo, eso es una gran desventaja", dijo el cofundador
de Google Sergey Brin al anunciar la puesta en marcha de la iniciativa.
Brin
participó en el encuentro con representantes de las operadoras
indonesias Indosat, Telkomsel y XL Axiata, así como con el
vicepresidente del Proyecto Loon, Mike Cassidy, que se sentaron frente a
uno de los globos aerostáticos que creó Google X.
Cassidy
explicó que la iniciativa, ya probada en Brasil, Nueva Zelanda y
Australia con una sola operadora, está preparada para ir un paso más
allá al haber superado desafíos técnicos y poder concentrarse ahora en
mejorar la conectividad en todo el mundo.
"Ya desplegamos
alrededor de 1.000 globos en el mundo. Volamos cerca de 20 millones de
kilómetros y algunos de nuestros globos dieron la vuelta al mundo 20
veces", explicó Cassidy sobre las pruebas realizadas hasta la fecha con los globos aerostáticos.
Cómo funcionan
El cofundador de Google explicó que
los globos actúan como torres de comunicaciones, pero en lugar de estar
fijas sobre el suelo vuelan a unos 20 kilómetros de altura sobre la superficie de la Tierra, en la estratosfera.
Los globos, que se mueven con el viento, se pueden organizar de forma que actúen como una gran red de comunicaciones gracias a tecnologías desarrolladas por Google.
Para hacer que ocurra, los ingenieros del proyecto deben
organizar la coreografía a altitud elevada, asegurándose de que, cuando
un globo salga de la zona de alcance de recepción de internet en una
región específica, otro llegue flotando para cubrir ese vacío.
Aunque
el proyecto sigue siendo financiado principalmente con dinero que
Google gana a través de la publicidad digital, recientemente se
convirtió en parte del laboratorio X y a partir de allí es que las
operadoras deberán pagar para acceder al servicio.
El
Proyecto Loon todavía está probando su tecnología, así que aún no se ha
planteado una fecha de cuándo comenzará a vender el servicio de
internet a hogares y empresas que estén dentro del alcance de los
globos.
El servicio
Brin insistió en que Google X todavía considera la alianza con Indonesia como parte del periodo de prueba del Proyecto Loon, aunque dijo estar "muy entusiasmado" con la marcha de la iniciativa.
"Hemos
estado realizando un número creciente y sucesivo de pruebas: pruebas
para que los vuelos de los globos funcionen, pruebas de conectividad. Es
realmente apasionante que esto vaya a estar al servicio de comunidades en las que supondrá una diferencia", agregó.
Google
X aspira a llevar internet en los próximos años a más de 100 millones
de personas que carecen actualmente de acceso a la web mediante
conexiones lo suficientemente potentes como para ver videos, navegar o
hacer compras en línea.
Más iniciativas
Facebook
trabaja también en una iniciativa para llevar internet a áreas que
ahora no están conectadas, aunque en lugar de globos prevé utilizar
drones.
Elon Musk, fundador de la empresa
aeroespacial SpaceX y cofundador de la firma de autos eléctricos de lujo
Tesla, planea lanzar grupos de satélites baratos estacionados a baja
altura para mejorar la conectividad.
Por su
parte, el empresario británico Richard Branson pretende construir la
mayor constelación de satélites para ofrecer internet de alta velocidad a
los miles de millones de personas que todavía no la tienen.
Sergey Brin anuncia el convenio con Indonesia por el Proyecto Loon.