Cuando una persona sonríe puede generar una reacción en cadena en
sus interlocutores, casi de manera instintiva. Es que esta expresión
facial no solo es una de las más representativas de los seres humanos,
sino también una de las más contagiosas.
Un trabajo realizado por la Universidad de Wisconsin-Madison y publicado en la revista Cell
indagó en las razones de este fenómeno y para eso revisaron más de 120
estudios previos que describían cómo es que las personas simulan las
expresiones faciales de los demás en situaciones sociales.
"Cuando
uno ve una expresión facial y quiere saber lo que significa, recrea esa
expresión en el cerebro. Creemos que se produce una combinación entre
la información de la simulación sensoriomotor con la comprensión de la
situación, así se puede entender plenamente los sentimientos de otras
personas", explicó Adrienne Wood, autor principal del artículo.
Los investigadores concluyeron que cuando se imita la expresión
facial de otra persona, esto "reproduce" el mismo estado emocional en
nosotros mismos, que a su vez permite formular una respuesta social
adecuada.
Ver más en: http://www.infobae.com/2016/02/20/1790799-por-que-sonreir-es-contagioso
"El contacto visual es una de las
maneras más fáciles para obtener mímica facial. Probablemente suena
obvio, pero si se quiere entender cómo se siente otra persona,
simplemente hay que mirarlos a los ojos", agregó Wood.
Paula
Niedenthal, psicóloga social y co-autora, sostuvo que el aspecto clave
de este mimetismo reside en que ayuda a tomar decisiones apropiadas en
nuestras interacciones con los demás.
Cuando una persona sonríe puede generar una reacción en
cadena en sus interlocutores, casi de manera instintiva. Es que esta
expresión facial no solo es una de las más representativas de los seres
humanos, sino también una de las más contagiosas.
Un trabajo realizado por la Universidad de Wisconsin-Madison y publicado en la revista Cell
indagó en las razones de este fenómeno y para eso revisaron más de 120
estudios previos que describían cómo es que las personas simulan las
expresiones faciales de los demás en situaciones sociales.
"Cuando
uno ve una expresión facial y quiere saber lo que significa, recrea esa
expresión en el cerebro. Creemos que se produce una combinación entre
la información de la simulación sensoriomotor con la comprensión de la
situación, así se puede entender plenamente los sentimientos de otras
personas", explicó Adrienne Wood, autor principal del artículo.
Los
investigadores concluyeron que cuando se imita la expresión facial de
otra persona, esto "reproduce" el mismo estado emocional en nosotros
mismos, que a su vez permite formular una respuesta social adecuada.
"El
contacto visual es una de las maneras más fáciles para obtener mímica
facial. Probablemente suena obvio, pero si se quiere entender cómo se
siente otra persona, simplemente hay que mirarlos a los ojos", agregó
Wood.
Paula Niedenthal, psicóloga social y
co-autora, sostuvo que el aspecto clave de este mimetismo reside en que
ayuda a tomar decisiones apropiadas en nuestras interacciones con los
demás .
"Luego
de la sonrisa, se genera una reflexión sobre los propios sentimientos
emocionales; allí se genera algún tipo de criterio de reconocimiento y,
lo más importante, resulta en que se toma una decisión apropiada como
respuesta: se acerca a la persona o se la evita".
En
un comunicado de prensa, Niedenthal señaló que la capacidad de una
persona para reconocer las emociones puede ser inhibida cuando no se
pueden imitar expresiones, como por parálisis facial u otros trastornos,
como el autismo.
"El reconocimiento de
emociones es una de nuestras tareas fundamentales sociales, pero no es
fácil para todo el mundo. Las personas con ciertos trastornos
neurológicos del desarrollo muestran una reducción de la actividad
social y la capacidad de reconocimiento emoción", finalizó Wood.

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