Fuente: http://www.lacapital.com.ar/la-region/La-multiplicidad-de-factores-que-se-conjugo-para-originar-el-desborde-del-agua-20150816-0009.html
El fenómeno del Niño, que continará hasta el verano,
la sudestada y el cambio climático, son los tres componentes que se
conjugaron y derivaron en las intensas y atípicas lluvias que se dieron
en lo que va de este mes. Pero dañina inundación de los primeros días
también responde a una multiplicidad de factores, pero relacionados con
la depredación humana del medio ambiente, cuya gestión adolece de
planificaciones y genera estos desequilibrios. Es la síntesis de la
explicación que dio a La Capital la doctora en Ciencias de la Atmósfera y
profesora en la cátedra de Climatología en la Facultad de Ciencias
Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, Alejandra Coronel.
El fenómeno de estos anegamientos “es
multifactorial, como está de moda decir por estos días. A largo plazo,
el principal es el cambio climático por el que se ha cortado el período
de recurrencia de los eventos más intensos: La cantidad de lluvia ahora
se precipita en menos tiempo y más frecuentemente”, explicó la
especialista.
“Por otro lado hay un evento Niño, relacionado
siempre con un aumento de la precipitación, que se da en otra escala de
tiempo: lo común es encontrarlo en es primavera-verano, pero en este
caso está teniendo efecto también en este invierno. Esto se asocia al
cambio climático, además de la sudestada por la que hay vientos del
sudeste que impide el desagüe natural de los ríos y canales, con lluvias
y lloviznas. Hasta aquí las causas de por qué tanta caída de agua”,
acotó.
Del por qué tanta inundación, la profesional
consideró que “si viviéramos en un paisaje natural, todos estos eventos
intensos tal vez podrían ser absorbidos, pero el crecimiento de las
ciudades y barrios privados y todo su suelo impermeabilizado hacen que
no se pueda filtrar el agua lo suficiente como para prevenir los
desbordes. Las urbanizaciones deberían tener más espacios y cordones
verdes, y sin embargo cada vez más los vamos quitando”.
Coronel habló también del uso del suelo en la
agricultura: “No hay que ponerle estigma de ’mala’ a la siembra
directa. Es ’buena’ cuando produce porque la producción aumentó y sirve
para mantener el agua en el suelo. Pero con mayores precipitaciones es
necesario pensar en una planificación, no sólo desde una sola ciencia,
porque ahí el suelo está inhibido de absorber tanto. Además, no tenemos
pendientes, por lo cual cuando se inunda una zona es muy difícil sacar
el agua. Y es terrible lo que está pasando con los canales ilegales, que
desaguan de un municipio a otro”.
Para la especialista, los terrenos disponibles no
deberían ser usados para viviendas particulares sino para la ser usados
como espacios verdes, “pero las autoridades lindan con el negocio
inmobiliario y es complicado tomar las decisiones políticas porque la
gente también quiere los barrios privados. Hay oferta porque hay
demanda. Entonces aquí se presenta el gran problema: no tenemos un
ordenamiento territorial y el crecimiento de las ciudades debe ser
sostenible o sustentable”.
Pronóstico. “El niño continúa. Vamos a tener en los
próximos meses precipitaciones mayores esperables de lo normal y esta
situación nos seguirá afectando todo el verano porque continuará hasta
inicios del año que viene. Tal vez los eventos como éste, en el que
cayeron en seis días 200 milímetros de lluvia, es decir, un quinto de lo
que llueve en el año, no siempre se van a dar en este sector”, especuló
la doctora en Ciencias de la Atmósfera.
“Lamentablemente después nos olvidamos que ocurre y
tenemos que empezar a tomar conciencia que nos puede pasar. Esta es una
zona de tornados, de granizo y nos han tocado grandes inundaciones,
como ocurrió en Santa Fe. Somos áreas vulnerables y hay que preverlo con
acciones conjuntas”, opinó. Y citando a un colega, la profesora remarcó
que “también los vecinos deben empezar a pensar en organizarse ante una
situación de crisis. Uno está acostumbrado que las autoridades nos
digan lo que tenemos que hacer y nos asistan. Tenemos que incorporar que
estas situaciones nos pueden pasar, como cuando nos tocó con los cortes
de energía a partir de la ola de calor en 2013, que también fue efecto
de los extremos del clima”.
Desequilibrio. El sistema está en desequilibrio y
empieza a ir de un extremo a otro, de años lluviosos como éste, a
sequías y de un invierno con algunas olas de calor a otros muy fríos,
como hace dos años, cuando proliferó la gripe A. Por supuesto gana ese
calentamiento que en definitiva uno no lo ve a largo plazo. Nos tenemos
que adaptar a esto y pensar en ir mejorando o mitigando en el caso del
cambio climático en cuanto al efecto invernadero, las emisiones de
gases, con energías alternativas, mejoramiento de uso del suelo y uso
eficiente del agua, entre otras medidas”, remató.
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